En realidad, no entendemos
realmente lo que es el tiempo. Pasan los días, las semanas, los años, los
siglos, pero no tenemos control sobre él.
Todos queremos vivir más tiempo,
pero, hacemos guerras, violencia, terrorismo, catástrofes y destruimos la vida como
consecuencia de nuestras acciones. Eso es muestra de que necesitamos una
transformación total de nuestra conducta, una vida dedicada al bien común.
En las ciudades hay familias
desunidas, corazones distanciados, pero cuando salen a caminar, a recorrer los
campos, se miran y se preguntan: ¿Qué hacemos así, como lo solucionamos? Es hora
de darnos un abrazo de hermanos, dándonos la paz fraternal. Así acortaremos las
distancias.
Debemos involucrarnos en la vida
de la gente, les estoy hablando de acercarnos al otro. De escuchar más, decir lo
justo y mirar siempre a los ojos. Con una actitud de ternura espiritual, como la
que tiene Dios con nosotros.
Mientras la gente ponga la
esperanza en las riquezas, no hallará paz; pues ella no está allí. Necesitamos
recuperar el sentido de familia. Trabajar la tierra y hacerla fructificar.
El trabajo es lo más noble que
tiene el ser humano, pues con ello imita a Dios.
Todos necesitamos tener un
trabajo para tener que comer y beber, y un hogar estable. Sin embargo, como ese
no es el caso para muchos, se ha convertido en el problema común de
toda la humanidad.
La teología que alaba a Dios si
está en diálogo con la ciencia.
No se puede hacer teología sin
diálogo. Dios nos dio la capacidad intelectual de buscar las verdades.
Obviamente, la narración bíblica de la creación es una forma mítica de expresar
lo que ha sucedido. Es un desarrollo una evolución.
Cuando Dios envía al hombre a
dominar la tierra, le da la capacidad de transformar la incultura en cultura. Todos
estamos llamados a ir más allá, a construir.
Las creencias religiosas es un
bien fundamental.
Los más pobres son los que más
sufren estos rechazos, porque son descartados por la sociedad. Son al mismo
tiempo obligados a vivir del descarte y deben injustamente sufrir las
consecuencias del abuso del ambiente. Es una vergüenza para cada uno de
nosotros. Nadie puede decir, yo no tengo nada que ver.
La ley natural, es que el mundo
viva en armonía, que las personas vivan en armonía con la creación. Todo lo que
va en contra de esta armonía de la creación es malo. Piense en las aguas
contaminadas por la explotación minera en base de arsénico cianuro.
¿Quién permite todo eso? Los
gobiernos.
Hay que salvar el bien mayor, la
salud física y mental de la humanidad, así como nuestra armonía con la
naturaleza.
La relación de la humanidad con
la naturaleza está perdiendo el equilibrio, aún estamos mirando nuestro planeta
al revés, solo buscamos lo que podemos quitarle a la tierra y nada de cómo cuidarla.
Jesucristo no solo está en la
Biblia, sino en la vida diaria.
Vivir supone ensuciarse los pies,
pues los caminos están llenos de polvo y barro, además de los vientos de la
vida, es doloroso constatar que sólo algunos entienden la necesidad de ser
lavados, no asumiendo que su cansancio y su dolor son sus heridas.
Hoy todos son idealistas, en
sentido de la palabra, Incluso cuando cometen errores, pues dicen que es por su
inconformismo con el mundo que le tocó vivir.
Cuando una persona termina esclava
de una dependencia es porque hay dentro de su corazón una insatisfacción muy
grande y le da miedo enfrentarla.
Jesucristo cambio el modus
vivendi de las personas, solo si lleva a Dios en su corazón y no vive a su manera.
Hoy se vive con el acelerador
puesto desde la mañana hasta la noche, eso arruina la salud mental, la
espiritual y la salud física, más aún arruina y destruye la familia y por lo
tanto, la sociedad.
No somos máquinas, cuando se vive
una vida tan acelerada se pierden los gestos más humanos. El marido se olvida
del día que conoció a su mujer como novia, los padres se olvidan de acariciar a
los niños y a los abuelos. Porque no hay tiempo para la caricia, no hay tiempo
para la ternura, no hay tiempo para gozar la vida, qué es tan linda.
Esas dificultades se superan con
amor, la división de los corazones no supera ninguna dificultad. Por eso, nunca
terminen el día, sin ponerse en la paz con su hermano.
La toma de decisiones no es un juego
delirante, es increíble afrontar todas las situaciones que se nos presentan y
transformarlas en buenas historias. Por lo que se hace necesario tener varios puntos
de vista para hacer las cosas bien.
La iglesia no puede ser
indiferente a las necesidades de la gente, hay que acompañarlos en medio de sus
dificultades, hasta sacarlos de ella.
La libertad es un Juego al que
jugamos cada día, lo mismo que a ser felices, pero con la certeza de que Dios lo
hace posible en cada uno por medio de su amor.
Sonríe y suspira ante los dolores
y conocerás la libertad.
Gracias Señor por cuidarme del
conflicto y de las persecuciones.
A veces cae bien hacer algún sacrificio
por la familia, aunque nos genera dolor, esto se aprende al tratar a quienes
están lejos.
Cuando nuestro hijo o hija
sufren, nosotros como padres también sufrimos. Hay una grave crisis humanitaria
hoy, porque hay demasiado sufrimiento. La gente es víctima de una injusticia
global, porque tienen que dejar su tierra, sea por guerras o por hambre.
Es un desafío difícil, pero hay
que hacerlo, en medio de las diferencias hay que alcanzar la unidad.
Las diferencias nos llevan a ser creativos,
aunque crean tensión en el momento, nos llevan a solucionar problemas comunes
para el progreso de la humanidad.
¿Aún sirven de algo las palabras?
Creo que sí, pues algunos se conmueven
hasta las lágrimas cuando las escuchan, y otros las ponen en práctica.
Es decir, en verdad apostar por
el diálogo nos ayuda a conseguir la paz con otros hombres y mujeres de Dios.
No sabemos con seguridad si con sólo
hablar surjan cambios, pero al evangelizar, sí.
Dios es el mismo para todos los
humanos, eso nadie lo puede negar, nos guste o no, todos somos creados por el
mismo Dios. Por no entender esta verdad, se ha convertido en una especie en
peligro de extinción para la humanidad. Pues el cinismo, las mentiras y la
corrupción están a la orden del día en la vida política.
Dios nos mira con ojos de amor,
nos mira con el corazón. El amor de Dios es el mismo para todos, y cada
persona. Sea de la religión que sea, aunque sea ateo.
Nuestra casa común es la Terra, sin
ella no hay futuro. Su belleza nos ayuda a vivir con buen sentido del humor.
Debemos pedir a Dios el buen sentido
del humor.
Concédeme, Señor, una buena
digestión, y también algo que digerir.
Concédeme la salud del cuerpo, con
el buen humor necesario para mantenerla.
Dame, Señor, un alma santa que
sepa aprovechar lo que es bueno y puro, para que no se asuste ante el pecado,
sino que encuentre el modo de poner las cosas de nuevo en orden.
Concédeme un alma que no conozca
el aburrimiento, las murmuraciones, los suspiros y los lamentos y no permitas
que sufra excesivamente por ese ser tan dominante que se llama: YO.
Dame, Señor, el sentido del
humor.
Concédeme la gracia de comprender
las bromas, para que conozca en la vida un poco de alegría y pueda
comunicársela a los demás.
Amor de verdad
Hoy entendí lo que es el verdadero amor; dista mucho del romanticismo,
no tiene que ver demasiado con el erotismo, ni con el sexo, más bien se vincula
al trabajo, al complemento, al cuidado y, sobre todo, al verdadero amor que se
profesan dos personas realmente comprometidas".
JoseFercho ZamPer