lunes, 26 de octubre de 2026

Sobre mi relación con la Biblia y Dios.


¿Qué está pasando en la vida de los creyentes de la Biblia?

 Muchos “cristianos” no leen la Biblia con regularidad, porque las presiones de la vida diaria no les deja tiempo para ello. “Desconociendo por completo la conexión entre los principios eternos de las Escrituras y los problemas siempre presentes de la vida cotidiana. “

 Dios nos pide que apliquemos su Palabra a nuestra vida.

 Santiago 1:22. No solo escuchen la palabra de Dios; tienen que ponerla en práctica.

De lo contrario, solamente se engañan a sí mismos.

 Pero muy a menudo solo acumulamos conocimiento bíblico. Debemos llevarlo a la práctica, y aplicar lo aprendido.

 La aplicación de la Palabra de Dios es una parte vital de nuestra relación personal con Dios; es la evidencia de que lo estamos obedeciendo.

 La dificultad que se presenta al aplicar la Biblia a nuestra vida no radica en la Biblia misma, sino en la incapacidad del lector para cerrar la brecha entre el pasado y el presente, lo conceptual y lo práctico.

 Cuando no hacemos o no podemos hacer esto, los resultados son aridez espiritual, superficialidad e indiferencia.

 Muchos desean ser unos grandes pastores de talla internacional, eruditos consejeros interdenominacionales y teólogos renombrados, pero “vivir la palabra” poco.

 La palabra de Dios es mucho más que eso, nos ayuda a descubrir la verdad eterna que se comunica, a ver la relevancia para la vida y cómo aplicarla en lo personal.

Más del 75% de la Biblia está dirigida a la aplicación.

 Necesitamos preguntarnos. «¿Qué significa ese pasaje para mí, para mi familia, mis amigos, mi trabajo, mi vecindario, mi iglesia, mi país?»

 Qué vida más rica tendríamos si permitiéramos que cada lectura bíblica nos diera una nueva perspectiva y provocara un cambio pequeño para mejorar. Un cambio pequeño cada día tendrá como resultado una vida transformada, y ese es el verdadero propósito de las Escrituras. Un día a la vez, pues cada día tiene su propio afán…

 La aplicación no es acumulación de conocimiento.

La historia está llena de personas que conocían la Biblia, pero no lo aplicaron a sus vidas, y vivieron una vida tan común y corriente como la de quienes la desconocen.

Aplicarla no es repetir el pasaje bíblico, es constatar que esas mismas lecciones que fueron veraces en los tiempos bíblicos son veraces actualmente; y ponerlas en práctica en nuestra vida individual.

 La aplicación comienza al entender y reconocer que la Palabra de Dios es la verdad eterna, y como lectores debemos pedir sabiduría para comprender lo que Dios nos está enseñando. Después de comprender dicha verdad, aplicarla a nuestra vida.

 Dicha aplicación es algo personal, singular para cada individuo. Es hacer de dicha verdad algo personal, hasta vivir en armonía con la palabra de Dios.  

 La biblia le brinda los recursos y la dirección que necesitas para aplicarla, pero solo usted puede tomar esos recursos y ponerlos en práctica.

 «Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó»

 «Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré y engrandeceré tu nombre, y serás

bendición».

 La historia bíblica nos muestra el propósito y el plan de Dios para su creación.

 La Biblia nos revela la persona y la naturaleza de Dios como: creador, Protector, Juez, Redentor; el valor y la dignidad de los seres humanos; la tragedia y las consecuencias del pecado, la caída, la separación de Dios, el juicio; la promesa y la seguridad de salvación, el pacto, el perdón, el Mesías prometido.

 Desde el comienzo vemos como Dios en un despliegue majestuoso de poder y propósito, creo el mundo, al hombre y a la mujer a su imagen, en comunión con Dios.

 Génesis nos explica cómo comenzaron muchas realidades importantes: el universo, la tierra, la gente, el pecado, Dios y el plan de salvación de Dios.

 Conforme profundizamos en la palabra de Dios, descubrimos el comienzo del pueblo del pacto de Dios y los alcances de su plan de salvación; la cual viene por medio de la fe, los descendientes de Abraham serán el pueblo de Dios y el Salvador del mundo saldrá de entre esta nación escogida.

 Las historias de Isaac, Jacob y José son algo más que biografías interesantes, ponen énfasis en las promesas de Dios y son la prueba de que Él es fiel.

 Adán y Eva, Caín y Abel, el gran diluvio, la repoblación de la tierra, la torre de Babel, etc., son enseñanzas de su amor y favor hacia la humanidad.

 La única manera de disfrutar los beneficios de las promesas de Dios es obedeciendo.

 ¡Vivimos en un mundo que está orientado hacia la acción!

Siempre parece que hay algo para hacer y no queda tiempo para descansar. Sin embargo, Dios demostró que el descanso es adecuado y bueno.

 La confianza es básica en toda relación, la infidelidad rompe ese lazo de confianza.

La palabra de Dios está basada en la práctica de los principios del amor, no en los sentimientos.

 Dios diseñó y equipó al hombre y a la mujer para realizar diferentes tareas, pero todas

estas tareas apuntan a la misma meta: honrar a Dios.

 Tan pronto como comenzamos a sacar a Dios de nuestros planes, nos estamos colocando nosotros mismos por encima de Él.  

 Una de las realidades del pecado es que su efecto se extiende, su mala acción a menudo nos lleva a involucrar a alguien más.

 Después de pecar la persona se siente culpable y avergonzada, sus sentimientos de culpabilidad lo hacen huir de Dios y trata de esconderse.

 Permita que Dios le hable por medio de la biblia, por medio de su palabra escrita.

 Quizá no haya nada más difícil que esperar ya sea que estemos esperando algo bueno, malo o desconocido.

 “Si Dios no estuviese conmigo, de seguro me enviaría con las manos vacías; pero Dios vio mi aflicción y el trabajo de mis manos, entonces me llenó de bendiciones”.

 Dios sacó a su pueblo de la esclavitud del mundo por medio de su palabra, de manera confiable.

Jesucristo nos libera de la esclavitud del pecado al morir en nuestro lugar.

 La Palabra de Dios sigue siendo nuestra única guía. Cuando la persona obedece la palabra, refleja su liderazgo.

 El relato de la creación es una expresión de fe del pueblo de Israel en Dios creador.

Este relato nos revela la creación del universo con todas las maravillas y misterios que encierra. El cual ha sido creado por Dios y es la mayor manifestación de su amor y su poder.

Al ser humano le corresponde un lugar de privilegio en dicha creación, ya que Dios lo creó "a su imagen" y lo llamó a completar la obra de la creación.

MATEO —un recaudador de impuestos que abandonó su trabajo para seguir a Jesús.

Mateo dice que Jesús es el "Servidor sufriente", que carga sobre sí nuestras debilidades y dolencias. 

Jesús recibe el bautismo de Juan, aunque él no tiene necesidad de ser bautizado, pide que se haga "lo que toca", como el perfecto cumplimiento de la voluntad de Dios y la total sumisión a sus designios.

En respuesta a esta actitud de fidelidad, el Padre proclama la filiación divina de Jesús y lo acredita como su Enviado, revistiéndolo de su Espíritu.

Colaboremos para que el reino de los cielos se establezca aquí en la tierra, y en nuestras vidas.

 Podemos alegrarnos de lo que está sucediendo, y celebrar el hecho de ser llamados “Pueblo de Dios”.

 Jesucristo es el señor de los cielos y la tierra, de hecho, lo material no es la única realidad existente.

 Él es materia unida al espíritu infinito de Dios, dentro de una clase de existencia completamente nueva.

 Son ideas que rompen por completo nuestros esquemas de pensamiento. 

 El libro de los hechos de los apóstoles narra los hechos de Jesús a través del espíritu Santo en sus discípulos, haciendo con fuego de ellos, el templo de Dios.

 ¿Cómo debe ser mi relación con la biblia?

 Una relación sana con la Biblia no debería ser un estudio para acumular información, sino un encuentro con Dios para transformar tu vida.

 Leerla la biblia con humildad, con el deseo y la intención de que Dios le enseñe y le forme.

 Antes de abrirla, puedes hacer una oración sencilla:

 "Señor, enséñame quién eres, muéstrame quién soy y cómo quieres que viva hoy."

 La Biblia fue dada para ser vivida.

 Jesús dijo que las Escrituras dan testimonio de Él. Cuando leas, pregúntate:

 ¿Qué me revela este texto acerca de Dios?

¿Qué me enseña sobre Jesús?

¿Qué invita a cambiar en mi vida?

 La meta no es terminar capítulos, sino acercarte más a Cristo.

Debemos leer poco, pero meditar mucho.

A veces un solo versículo puede acompañarte todo el día.

"Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar." (Mateo 11:28)

 En lugar de seguir leyendo rápidamente, podrías detenerte y preguntarte:

¿Qué cargas llevo hoy?

¿Estoy entregando esas cargas a Jesús?

 Y permitir que El Espíritu te examine y te aconseje.

 No siempre te dirá lo que quieres escuchar, pero sí lo que necesitas.

Algunas veces te consolará; otras, te corregirá.

Ambas cosas son muestras del amor de Dios.

 Debemos unir lectura, oración y obediencia.

 La lectura produce más fruto cuando sigue este camino:

 Leo → Reflexiono → Oro → Obedezco

 Lees sobre el perdón.

Reflexionas sobre alguien a quien no has perdonado.

Oras pidiendo ayuda.

Das un paso concreto para reconciliarte.

 Hacer de ella una compañera diaria

No por obligación, sino por relación.

Así como hablas con un amigo frecuentemente para conocerlo mejor, la lectura constante de la Biblia te ayuda a conocer mejor el corazón de Dios.

 Una imagen para recordar.

Tú, que aprecias la poesía y la reflexión espiritual, podrías pensar en la Biblia como una lámpara en el camino a la montaña.

No se ilumina toda la ruta de una vez. Ilumina el siguiente paso.

Y cuando das ese paso, ilumina el siguiente.

 "Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino." (Salmo 119:105)

 La mejor relación con la Biblia es aquella en la que no solo la lees, sino que permites que ella te lea a ti. Ahí comienza la transformación.

 La cuestión no es "¿debo tomar toda la Biblia al pie de la letra?", sino "¿cómo debo interpretar correctamente cada texto?".

 La Biblia contiene distintos géneros literarios:

 Historia: relata acontecimientos (Éxodo, Hechos).

Poesía: usa imágenes y metáforas (Salmos).

Sabiduría: reflexiones sobre la vida (Proverbios, Eclesiastés).

Profecía: lenguaje simbólico y visiones (Daniel, Apocalipsis).

Evangelios: narran la vida y enseñanzas de Jesús.

Cartas: enseñanzas dirigidas a comunidades concretas.

 Por ejemplo, cuando el Salmo 91 dice que Dios te cubrirá "con sus plumas", la mayoría de los creyentes entiende que no significa que Dios tenga alas físicas. Es una imagen poética para expresar protección.

 En cambio, cuando los Evangelios afirman que Jesús fue crucificado o que enseñó a sus discípulos, el texto se presenta como un relato de hechos.

 Una actitud equilibrada podría ser:

 Tomar en serio todo el texto.

Respetar el género literario de cada pasaje.

Buscar el mensaje que el autor quiso transmitir.

Leer los pasajes difíciles a la luz del conjunto de la Biblia y, especialmente, de la enseñanza de Jesús.

 Como creyente, puedes considerar que la Biblia es inspirada por Dios sin sentirte obligado a interpretar cada frase de la misma manera. Incluso entre cristianos que aman profundamente las Escrituras existen diferentes formas de entender algunos pasajes.

 Quizá una pregunta útil para tu camino espiritual sea:

 "¿Qué quiere transformar Dios en mí mediante este texto?"

 Esa pregunta suele acercarte más al propósito de la Biblia que la discusión sobre si cada versículo debe leerse literal o simbólicamente.

 Y, dado tu interés por vivir la fe de forma auténtica, te sugeriría poner a Jesús en el centro de tu lectura.

 Muchas personas leen la Biblia preguntándose: "¿Qué reglas debo cumplir?"

 Los Evangelios invitan primero a preguntar: "¿Qué me revela esto sobre el corazón de Dios?".

Ahí suele empezar una relación más profunda con las Escrituras.

 Los pasajes difíciles se interpretan a la luz de los pasajes claros, y no al revés.

 Tomemos un ejemplo conocido:

"Si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo..." (Mateo 5:29).

Si lo interpretáramos literalmente, Jesús estaría ordenando la automutilación.

Sin embargo, observamos varias cosas:

 Mira el contexto.

Jesús está hablando sobre el pecado y los deseos del corazón. En los versículos anteriores menciona la lujuria y la importancia de combatir el pecado de forma radical.

 ¿De qué está hablando el autor antes y después de este versículo?

 Identifica el género y el estilo

Jesús utilizaba con frecuencia hipérboles, exageraciones intencionadas para impactar a sus oyentes.

 "Coláis el mosquito y tragáis el camello."

"Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja..."

 Nadie entendía estas frases de forma estrictamente literal.

 Compáralo con el resto de la Biblia.

En ninguna parte se enseña que una persona deba dañarse físicamente para vencer el pecado.

 Por tanto, la interpretación más coherente es:

 Elimina de tu vida aquello que te lleva al pecado, aunque te resulte difícil o costoso.

 Busca el principio eterno.

Detrás de la imagen concreta hay una verdad permanente.

 En este caso:

No toleres aquello que te aparta de Dios.

Toma medidas concretas para proteger tu vida espiritual.

 Pregúntate cómo aplicarlo hoy.

La aplicación moderna quizá no sea arrancarse un ojo, sino:

 Limitar ciertos contenidos.

Alejarse de una situación dañina.

Cambiar hábitos que debilitan la relación con Dios.

 Un método práctico: C.O.R.A.

Cuando encuentres un texto difícil, pregúntate:

 C – Contexto. ¿Qué está ocurriendo antes y después?

O – Observación. ¿Qué dice realmente el texto?

R – Relación. ¿Qué enseñan otros pasajes sobre este mismo tema?

A – Aplicación. ¿Qué cambio me invita a hacer Dios?

Y algo que considero importante para ti: no tengas miedo de reconocer que no entiendes un pasaje. La fe no exige tener respuestas inmediatas para todo. A veces la lectura madura consiste en decir:

"No comprendo completamente este texto, pero voy a seguir estudiándolo y orando sobre él."

 La Biblia suele abrirse más a quien la contempla con paciencia que a quien busca resolverla como un rompecabezas.

Muchas veces una pregunta sincera vale más que una respuesta apresurada.

 Revisemos juntos un pasaje concreto que te resulte difícil y analizarlo paso a paso.

 El lenguaje simbólico aparece cuando una realidad espiritual o moral se expresa mediante imágenes, metáforas o figuras conocidas. Aquí tienes varios ejemplos bíblicos:

 1. "Jehová es mi pastor; nada me faltará." (Salmo 23:1)

 ¿Significa que Dios cuida ovejas? No.

El pastor simboliza guía, protección, cuidado y provisión.

 Mensaje: Dios cuida de sus hijos como un buen pastor cuida de su rebaño.

 2. "Vosotros sois la sal de la tierra." (Mateo 5:13)

 ¿Somos literalmente sal? No.

 La sal simboliza:

 Conservación de lo bueno.

Influencia positiva.

Dar sabor y sentido a la vida.

 3. "Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo." (Juan 10:9)

 ¿Jesús es una puerta física? No.

 La puerta simboliza: El acceso a Dios y a la salvación.

 4. "Yo soy la vid, vosotros los pámpanos." (Juan 15:5)

 ¿Somos ramas literales? No.

 La vid simboliza: La fuente de vida espiritual.

 Las ramas simbolizan: Los creyentes que dependen de Cristo para dar fruto.

 5. Las bestias del Apocalipsis

 En Apocalipsis aparecen:

Bestias

Cuernos

Dragones

Corderos

Generalmente se entienden como símbolos de poderes, reinos, sistemas o realidades espirituales, no como criaturas zoológicas literales.

 6. "Corazón endurecido"

 "Faraón endureció su corazón." No significa que su órgano físico se volvió de piedra.

 Simboliza:

Terquedad.

Resistencia a Dios.

Falta de sensibilidad espiritual.

 7. "Lámpara es a mis pies tu palabra." (Salmo 119:105)

 La Biblia no emite luz física.

 La lámpara simboliza:

Dirección.

Sabiduría.

Orientación para la vida.

 Una pista para reconocer el simbolismo

 Pregúntate: "¿Entendida literalmente, esta frase tiene sentido dentro del contexto?"

 Si la interpretación literal produce una contradicción, una imposibilidad o una imagen de manera evidente figurada, probablemente el autor está usando lenguaje simbólico.

 Por ejemplo:

  "Jesús caminó sobre el mar" → el texto se presenta como un acontecimiento.

 "Yo soy el pan de vida" → claramente una metáfora.

 "Dios es mi roca" → símbolo de estabilidad y protección.

 "Arráncate el ojo" → una imagen fuerte para enseñar una verdad espiritual.

 Una regla muy útil para leer la Biblia es:

 Cuando el sentido literal tiene sentido dentro del contexto, considéralo primero.

Cuando el contexto indica poesía, visión o metáfora, busca el significado simbólico que el autor quiere transmitir.

 Y algo hermoso para quienes, como tú, disfrutan de la poesía: gran parte de la riqueza espiritual de la Biblia está precisamente en sus símbolos.

Dios no solo comunica ideas; también habla al corazón mediante imágenes que permanecen en la memoria y alimentan la reflexión.

Leer la Biblia con criterio histórico significa intentar comprender qué significaba el texto para sus primeros lectores antes de preguntarnos qué significa para nosotros hoy.

 Es una forma de lectura muy valiosa porque evita que proyectemos nuestras ideas modernas sobre textos escritos hace miles de años.

 1. Pregunta: ¿Quién escribió el texto?

 Por ejemplo:

 Isaías escribió en un contexto muy distinto al de Pablo.

Los Salmos nacieron en la vida religiosa de Israel.

Las cartas de Pablo respondían a problemas concretos de comunidades concretas.

 Saber quién escribe ayuda a entender por qué escribe.

 2. Pregunta: ¿Cuándo fue escrito?

 La Biblia abarca más de mil años de historia.

 Por ejemplo, cuando lees sobre Abraham estás en una sociedad tribal del antiguo Oriente Próximo.

 Cuando lees los Evangelios estás bajo la ocupación romana de Judea.

 Los contextos son completamente distintos.

 3. Pregunta: ¿A quién va dirigido? Muchas veces olvidamos esto.

 Por ejemplo, cuando Pablo escribe: "Saludaos unos a otros con ósculo santo."

 Primero debemos preguntar: ¿A quién habla?

¿Qué significaba ese saludo en aquella cultura?

 Después podemos preguntarnos:

 ¿Cuál es el principio permanente detrás de esa práctica?

 Quizá no sea "dar besos", sino expresar afecto fraternal y acogida.

 4. Distingue entre descripción y prescripción

 La Biblia describe muchas cosas que ocurrieron sin necesariamente aprobarlas.

 Por ejemplo:

 Guerras

Engaños

Poligamia

Conflictos familiares

 Que algo aparezca en la Biblia no significa que Dios lo esté recomendando.

 David cometió adulterio. La Biblia lo narra, pero no lo presenta como un modelo a seguir.

 5. Conoce las costumbres de la época.

 Algunos pasajes se vuelven mucho más claros cuando entendemos su contexto cultural.

 Ejemplo:

 La parábola del Buen Samaritano impactaba porque judíos y samaritanos mantenían una fuerte rivalidad histórica.

 Sin conocer ese trasfondo, parte de la fuerza de la enseñanza de Jesús se pierde.

 6. Observa la evolución dentro de la Biblia.

 La revelación bíblica tiene una historia.

 Por ejemplo:

 La Ley de Moisés pertenece a la antigua alianza.

Jesús introduce una comprensión más profunda de algunos temas.

El Nuevo Testamento relee muchas tradiciones anteriores a la luz de Cristo.

 Por eso los cristianos suelen interpretar toda la Escritura desde la persona y las enseñanzas de Jesús.

 Un ejemplo práctico

Tomemos: "Ojo por ojo y diente por diente."

Con criterio histórico preguntamos: ¿Qué significaba entonces?

 En el antiguo Oriente Próximo esta ley limitaba la venganza.

Era un avance respecto para responder una ofensa menor con una represalia mucho mayor.

 Después leemos a Jesús: "Amad a vuestros enemigos."

Y entendemos que la enseñanza se está desarrollando hacia una ética de reconciliación y misericordia.

Un método sencillo para ti

 Cuando leas un pasaje, pregúntate:

 ¿Qué decía este texto a sus primeros oyentes?

¿Qué situación histórica estaba viviendo esa comunidad?

¿Qué verdad quiso transmitir el autor?

¿Cómo ilumina Jesús esta enseñanza?

¿Cómo aplico ese principio en mi vida hoy?

 Como poeta y persona de fe, quizá te resulte útil combinar dos miradas:

 La histórica, que pregunta: "¿Qué significó entonces?"

La espiritual, que pregunta: "¿Qué me dice Dios hoy mediante este texto?"

 Las dos no se contradicen. Al contrario, suelen complementarse.

 La primera evita interpretaciones arbitrarias; la segunda permite que la Palabra siga transformando la vida presente.

  

Jesucristo te ama y te bendice.

 

JoseFercho ZamPer


martes, 21 de julio de 2026

Mi respuesta al Señor.

 


Si tengo un encuentro con Dios,

mi alma no responde con discursos,

sino con temor y temblor,

como hoja que mueve el viento

sin saber a dónde será llevada.

 

Su llamado es como:

una luz que ilumina lo oscuro,

una pregunta que desarma el alma,

un silencio que me nombra.

 

Y yo, asustado, apenas puedo decir:

“Aquí estoy Señor”

aunque no sé cómo seguir tus pasos.

 

Responder es abrir el corazón

para que Él entre sin prisa,

y alumbre mis sombras,

para que me enseñe a caminar

sin esconder mis heridas.

 

Es escuchar su voz

como quien escucha el agua

que baja sobre la roca

no para entenderla,

sino para dejar que lave.

 

Es obedecer con pasos torpes,

con manos que aún tiemblan,

con la certeza de que su gracia

es más grande que mis miedos.

 

Y al final, responder a Dios

es convertir la vida entera

en un susurro que dice:

“Toma mi historia, Señor,

haz de ella un camino donde otros

puedan encontrar tu luz.”

 

JoseFercho ZamPer

miércoles, 24 de junio de 2026

La Próstata.

 


Un día cualquiera, experimenté algunos problemas al tratar de orinar.

Me gusta caminar, e ir a distintos lugares a conocer pueblos y caminos.

Un día fuimos hasta el pueblo de Güicán en Boyacá, con el propósito de subir al nevado del Cocoy.

Un viaje demasiado largo, y llegando el frío me congeló la orina.

De ahí surgió la obligación de ir al médico, y la opción urgente fue ponerme sonda.

Días después ya en casa, comencé los trámites para revisión de fondo, después de varios meses la conclusión fue “operación”.

 Se programó para el siguiente mes y así pasó.

 El día indicado, muy a tiempo estuve para dicha operación.

Al quirófano me llevaron, después de varias horas estaba en la habitación.

Todo salió bien, me dijo el médico.

Gracias doctor respondí, bastante inconsciente de la situación.

Por las 24 horas siguientes me sentía mejor, ya en la tarde todo parecía ir en peor.

Los alimentos no se quedaban en el estómago, se devolvían por el mismo camino por donde ingresaban, al día siguiente todo se me nubló.  

Llamaron a la gastroenteróloga, me vio tan mal que de inmediato programó operación.

Después de algún tiempo desperté y me encontré amarrado y entubado, me impedía hasta la respiración.

 

¿Qué paso? Pregunte.

La respuesta fue, “ya estas mejor”

Tal ves hayan dicho algo más, pero no recuerdo nada más, pues estaba bajo sedación.  

Al rato pude oír la voz de mi hija quien me hablaba con alegría y emoción, pues la situación había sido bastante difícil en ese tiempo de agitación.

Mis recuerdos son bastante vagos de aquellos momentos. Creo que escuché la voz del pastor de la iglesia a donde he asistido unas veces por oración.

Recuerdo que me tomó de la mano y oro por mí.

Al poco tiempo sentí que me fui.

No sabía qué hacer, tenía alucinaciones. ¿O estaba en algún lugar a donde algún demonio me había empujado?

Sinceramente temía por mi vida. Era un lugar deshabitado, donde no se podía vivir.

Quería salir corriendo de allí, pero estaba atado o amarrado a alguna roca o algo así. 

Solo movía los pies como defendiéndome de lo negativo de allí. 

 Miraba asustado tanta oscuridad.  —¡No lo comprendo! ¡Tal vez nadie lo comprenda!

Sentí mucho miedo. ¿acaso estoy loco?

Señor, te pido que me saques de aquí. Por favor.

Una cosa era segura: sentía una clase de paz y de confianza de que saldría de allí.

Muchas personas pierden la fe en medio de las dificultades, y no permiten actuar a Dios en sus vidas.

Te suplico Dios mío, sácame de aquí, mis fuerzas están agotadas. Yo no puedo resistir mucho tiempo aquí.

¿Por qué estoy vagando por estos lugares tan aterradores? Me pregunté.

¿Qué mal he hecho, para que me trates de esa manera?

La cueva era oscura, fría y húmeda. Hace muy poco estaba rodeado de personas, ahora estoy solo. Me estremecí.

No tengo idea de dónde estoy, lo cierto es que algo extraño pasaba en mí.

Tanta oscuridad me dejo pasmado. Analizaba dicho lugar, pero nada tenía sentido.

Al rato sentía como que me miraban, como una presencia extraña allí, y en medio de la oscuridad se alcanzaba a notar como ojos que brillaban, como animales carroñeros en las grietas de la caverna, eran como ratas, cuervos y como hienas hambrientas al acecho.

No había nadie con quien hablar acerca de mi situación. A quien preguntarle ¿Dónde estoy? Solo sombrías imágenes acudían a mi mente.

En ese agujero oscuro y frío donde no se oía ningún ruido, solo el que hacían esas alimañas que trataban de morderme.

Mi esperanza estaba en Dios, a El clamé con angustia; “Señor, Dios mío, perdona mis pecados y hazme justicia, no permitas que perezca en este lugar”.

 

En vista de que nadie estaba por ahí que me ayudara, mi temor era que esos bichos me atacaran, entonces comencé a mover mis pies como tratando de defenderme. Los pies sí los tenía sueltos.

Luego de analizar y observar, y no entender nada, comprendí que estaba solo.

Así estuve por un buen tiempo, mas no veía que algo cambiara.

 La mayoría de la gente vagan por el mundo sin saber a dónde ir, creen en un Dios invisible, a quien nadie es capaz de entender ni comprender. Un Dios a quien nadie conoce. Son solo hipótesis.

 Tratando de que alguien me viera movía los pies, a la vez evitaba que los animales que sentía por ahí se me acercaran.

 Al rato escuché voces, y vi algo de luz que entraba por alguna rendija.

Creo que pasaron varios días en esa triste y dolorosa situación.

 En un momento cualquiera volví a la vida, a la luz. Vi a mi hija a mi lado quien me dijo con una triste alegría, “papito despertaste”.

Una doctora me dijo “don José, ya estas bien,” creo que algo respondí, pero en realidad no recuerdo pues estaba bastante perplejo y no comprendía aun nada.

 Me desperté con ganas de vivir. Por fin me sentía libre.

Nunca había tenido una experiencia semejante.

Pero, al día siguiente, me encontré ya con la realidad de lo sucedido.

No encuentro explicación a esa experiencia, lo cierto es que ya me sentía en otro plano o en otra realidad donde veía personas y las escuchaba, y al parecer ellos también me veían.

 Un tiempo después volví a una nueva experiencia menos traumática pero bastante extraña. Me encontré en algún lugar de la naturaleza donde había prados y agua corriente, también veía siluetas humanas como de niños, era relajante, pero bastante psicodélico. Como cuando una persona se traba con hongos, eso decían…

 Tiempo después, el lugar donde me encontraba se veía lleno de colores en todas las paredes, como una discoteca. Lo loco de esos colores era que se comenzaron a alinearse y a pasar por un hueco que había en una esquina de dicho lugar, y eso me hacía sentir mejor, era como si jugara a acomodarlos en algún orden e irlos sacando del cuarto hasta que no quedaran allí. Y de esa manera me iba recuperando de mi estado calamitoso en que me encontraba.

 Al cabo de un tiempo volví a recobrar la conciencia y pude ver mejor y reconocer a quienes estaban ahí, alguno de mis hijos y al personal médico.

En ese momento ya no tenia tantos tubos en mi boca y nariz, y comencé a balbucear algunas palabras.

Entonces pregunté dónde estaba, y qué me había pasado.

Me respondieron que estaba en la UCI, que después de la segunda operación estaba muy mal, entonces me habían metido en un coma inducido.

Ya después fui dándome cuenta de esa realidad, pues escuchaba a otros pacientes quejarse y pedir ayuda, y sentía un frio terrible por el aire acondicionado.

Con el paso de los días me sentía más consciente y percibía todo de mejor manera, entonces me fueron liberando las manos con el compromiso de no quitarme los cables y la manguera que aun tenia en la nariz para alimentarme.

Me fui dando cuenta de que tenía varias sondas puestas, una para orinar, otra para sacar los fluidos de la operación, unas mangueras en el brazo para alimentación y el suero y otra para los antibióticos. Fue todo un golpe para mí, pues nunca había estado en un hospital, tan solo de visita.

 Después supe lo que había pasado. Durante la operación de la próstata se les fue la mano y me cortaron el intestino, pero no se informó a los demás médicos.

Esto me contamino de materia fecal por dentro, por tal razón me sometieron a una operación para descontaminarme de tal infección.

Por eso me entubaron y me amarraron para poder realizar todos los procedimientos necesarios sin que me opusiera.

 Aun no estoy seguro de cuánto tiempo estuve en la UCI, pero creo que fueron unos ocho días. De los cuales estuve unos cuatro días inconsciente.

 Un viernes en la noche me pasaron a habitación, aun tenía la sonda en la nariz para alimentarme, pero esa noche en medio de la traba que tenía de tantos medicamentos, tuve una pesadilla tan loca que terminé quitándome la sonda de la nariz.

 Gracias a Dios no hubo consecuencias, solo que me comenzaron a dar alimentación por la boca.

Estuve otros ocho días en habitación.

Cada mañana pasaban los médicos y me decían, “don José, como estas de bien”.

Un médico me llamó, “Moises”, pues había sido rescatado. Según él.

Poco a poco me fui enterando lo grave que estuve durante la segunda operación, y al ver la severa herida que tenia en mi abdomen, pude comprenderlo mejor.

Ya en casa estoy cuidándome en todo lo que me recomendaron, alimentación y ejercicio, pero con cuidado, usando la faja par evitar la fuerza en el abdomen.  

Las pesadillas nos sacuden el sueño, pero no era una pesadilla, fue una realidad.

Poco a poco concilié el sueño. No sabía si soñaba o si volaba. Las imágenes en mi mente desfilaban confusamente. Lucho con perseverancia y amor para que la claridad permanezca en mi mente y en mi corazón.

 Sólo dentro de mí había tinieblas. Sólo dentro de mí temblaban los cimientos de mi vida.

Estuve tres días entre la vida y la muerte. Pero, Dios había tomado su decisión a favor de la vida.

Por fin me hallaba de nuevo en casa, el precio que había tenido que pagar por volver a mi libertad fue luchar contra la oscuridad dentro de mí.

¡Qué maravilloso volver a ver el sol! Sentir su calor.

Abazar a la familia y a todos quienes me aman y amo yo.

 Después de estudiar diferentes tendencias cristianas me sentía inconforme.

Lo mejor que se hace por los demás es averiguar acerca de sus vidas para luego señalarlos con el dedo.

De repente nos convertimos en “asesores en asuntos religiosos”.

A veces me da la impresión de que “a nadie le importa la situación personal del otro”, y eso me produce angustia.

La sensibilidad religiosa se convierte en algo más valioso que los miembros de la iglesia.

Perdemos la libertad de Dios por nuestro propio comportamiento.

Pero, esa hipocresía nos lleva a tomar malas decisiones que nos impiden encontrar el camino a casa.

Sólo cuando los hombres obedezcan a Dios, habrá paz en la tierra.

Siempre hay algo bajo la superficie, que no hacemos bien. Pero ¿qué es?

Todos sabemos que hay que tener consideración con los débiles. Pero en la práctica sacrificamos a otros en favor nuestro.

 En tiempo de angustia clamé al Señor, y me libro de todos mis temores.

 

Jesucristo nos ama y nos bendice.

 

JoseFercho ZamPer.

 

 

 

 


Sobre mi relación con la Biblia y Dios.

¿Qué está pasando en la vida de los creyentes de la Biblia?   Muchos “cristianos” no leen la Biblia con regularidad, porque las presione...