¿Qué está pasando en la vida
de los creyentes de la Biblia?
Muchos “cristianos” no leen
la Biblia con regularidad, porque las presiones de la vida diaria no les deja
tiempo para ello. “Desconociendo por completo la conexión entre los principios
eternos de las Escrituras y los problemas siempre presentes de la vida
cotidiana. “
Dios nos pide que apliquemos
su Palabra a nuestra vida.
Santiago 1:22. No solo
escuchen la palabra de Dios; tienen que ponerla en práctica.
De lo contrario, solamente se
engañan a sí mismos.
Pero muy a menudo solo
acumulamos conocimiento bíblico. Debemos llevarlo a la práctica, y aplicar lo
aprendido.
La aplicación de la Palabra
de Dios es una parte vital de nuestra relación personal con Dios; es la
evidencia de que lo estamos obedeciendo.
La dificultad que se presenta
al aplicar la Biblia a nuestra vida no radica en la Biblia misma, sino en la
incapacidad del lector para cerrar la brecha entre el pasado y el presente, lo
conceptual y lo práctico.
Cuando no hacemos o no
podemos hacer esto, los resultados son aridez espiritual, superficialidad e
indiferencia.
Muchos desean ser unos
grandes pastores de talla internacional, eruditos consejeros
interdenominacionales y teólogos renombrados, pero “vivir la palabra” poco.
La palabra de Dios es mucho
más que eso, nos ayuda a descubrir la verdad eterna que se comunica, a ver la
relevancia para la vida y cómo aplicarla en lo personal.
Más del 75% de la Biblia está
dirigida a la aplicación.
Necesitamos preguntarnos. «¿Qué
significa ese pasaje para mí, para mi familia, mis amigos, mi trabajo, mi
vecindario, mi iglesia, mi país?»
Qué vida más rica tendríamos
si permitiéramos que cada lectura bíblica nos diera una nueva perspectiva y
provocara un cambio pequeño para mejorar. Un cambio pequeño cada día tendrá
como resultado una vida transformada, y ese es el verdadero propósito de las
Escrituras. Un día a la vez, pues cada día tiene su propio afán…
La aplicación no es
acumulación de conocimiento.
La historia está llena de personas
que conocían la Biblia, pero no lo aplicaron a sus vidas, y vivieron una vida
tan común y corriente como la de quienes la desconocen.
Aplicarla no es repetir el pasaje
bíblico, es constatar que esas mismas lecciones que fueron veraces en los
tiempos bíblicos son veraces actualmente; y ponerlas en práctica en nuestra
vida individual.
La aplicación comienza al
entender y reconocer que la Palabra de Dios es la verdad eterna, y como lectores
debemos pedir sabiduría para comprender lo que Dios nos está enseñando. Después
de comprender dicha verdad, aplicarla a nuestra vida.
Dicha aplicación es algo personal,
singular para cada individuo. Es hacer de dicha verdad algo personal, hasta vivir
en armonía con la palabra de Dios.
La biblia le brinda los
recursos y la dirección que necesitas para aplicarla, pero solo usted puede
tomar esos recursos y ponerlos en práctica.
«Y creó Dios al hombre a su
imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó»
«Y haré de ti una nación
grande, y te bendeciré y engrandeceré tu nombre, y serás
bendición».
La historia bíblica nos
muestra el propósito y el plan de Dios para su creación.
La Biblia nos revela la
persona y la naturaleza de Dios como: creador, Protector, Juez, Redentor; el
valor y la dignidad de los seres humanos; la tragedia y las consecuencias del
pecado, la caída, la separación de Dios, el juicio; la promesa y la seguridad
de salvación, el pacto, el perdón, el Mesías prometido.
Desde el comienzo vemos como Dios
en un despliegue majestuoso de poder y propósito, creo el mundo, al hombre y a la
mujer a su imagen, en comunión con Dios.
Génesis nos explica cómo
comenzaron muchas realidades importantes: el universo, la tierra, la gente, el
pecado, Dios y el plan de salvación de Dios.
Conforme profundizamos en la
palabra de Dios, descubrimos el comienzo del pueblo del pacto de Dios y los
alcances de su plan de salvación; la cual viene por medio de la fe, los
descendientes de Abraham serán el pueblo de Dios y el Salvador del mundo saldrá
de entre esta nación escogida.
Las historias de Isaac, Jacob
y José son algo más que biografías interesantes, ponen énfasis en las promesas
de Dios y son la prueba de que Él es fiel.
Adán y Eva, Caín y Abel, el
gran diluvio, la repoblación de la tierra, la torre de Babel, etc., son
enseñanzas de su amor y favor hacia la humanidad.
La única manera de disfrutar
los beneficios de las promesas de Dios es obedeciendo.
¡Vivimos en un mundo que está
orientado hacia la acción!
Siempre parece que hay algo
para hacer y no queda tiempo para descansar. Sin embargo, Dios demostró que el
descanso es adecuado y bueno.
La confianza es básica en
toda relación, la infidelidad rompe ese lazo de confianza.
La palabra de Dios está basada
en la práctica de los principios del amor, no en los sentimientos.
Dios diseñó y equipó al
hombre y a la mujer para realizar diferentes tareas, pero todas
estas tareas apuntan a la
misma meta: honrar a Dios.
Tan pronto como comenzamos a
sacar a Dios de nuestros planes, nos estamos colocando nosotros mismos por
encima de Él.
Una de las realidades del
pecado es que su efecto se extiende, su mala acción a menudo nos lleva a involucrar
a alguien más.
Después de pecar la persona se
siente culpable y avergonzada, sus sentimientos de culpabilidad lo hacen huir
de Dios y trata de esconderse.
Permita que Dios le hable por
medio de la biblia, por medio de su palabra escrita.
Quizá no haya nada más
difícil que esperar ya sea que estemos esperando algo bueno, malo o
desconocido.
“Si Dios no estuviese conmigo,
de seguro me enviaría con las manos vacías; pero Dios vio mi aflicción y el
trabajo de mis manos, entonces me llenó de bendiciones”.
Dios sacó a su pueblo de la
esclavitud del mundo por medio de su palabra, de manera confiable.
Jesucristo nos libera de la
esclavitud del pecado al morir en nuestro lugar.
La Palabra de Dios sigue
siendo nuestra única guía. Cuando la persona obedece la palabra, refleja su
liderazgo.
El relato de la creación es
una expresión de fe del pueblo de Israel en Dios creador.
Este relato nos revela la
creación del universo con todas las maravillas y misterios que encierra. El
cual ha sido creado por Dios y es la mayor manifestación de su amor y su poder.
Al ser humano le corresponde
un lugar de privilegio en dicha creación, ya que Dios lo creó "a su
imagen" y lo llamó a completar la obra de la creación.
MATEO —un recaudador de
impuestos que abandonó su trabajo para seguir a Jesús.
Mateo dice que Jesús es el
"Servidor sufriente", que carga sobre sí nuestras debilidades y
dolencias.
Jesús recibe el bautismo de
Juan, aunque él no tiene necesidad de ser bautizado, pide que se haga "lo
que toca", como el perfecto cumplimiento de la voluntad de Dios y la total
sumisión a sus designios.
En respuesta a esta actitud
de fidelidad, el Padre proclama la filiación divina de Jesús y lo acredita como
su Enviado, revistiéndolo de su Espíritu.
Colaboremos para que el reino
de los cielos se establezca aquí en la tierra, y en nuestras vidas.
Podemos alegrarnos de lo que
está sucediendo, y celebrar el hecho de ser llamados “Pueblo de Dios”.
Jesucristo es el señor de los
cielos y la tierra, de hecho, lo material no es la única realidad existente.
Él es materia unida al
espíritu infinito de Dios, dentro de una clase de existencia completamente
nueva.
Son ideas que rompen por
completo nuestros esquemas de pensamiento.
El libro de los hechos de los
apóstoles narra los hechos de Jesús a través del espíritu Santo en sus
discípulos, haciendo con fuego de ellos, el templo de Dios.
¿Cómo debe ser mi relación
con la biblia?
Una relación sana con la
Biblia no debería ser un estudio para acumular información, sino un encuentro con
Dios para transformar tu vida.
Leerla la biblia con
humildad, con el deseo y la intención de que Dios le enseñe y le forme.
Antes de abrirla, puedes
hacer una oración sencilla:
"Señor, enséñame quién
eres, muéstrame quién soy y cómo quieres que viva hoy."
La Biblia fue dada para ser vivida.
Jesús dijo que las Escrituras
dan testimonio de Él. Cuando leas, pregúntate:
¿Qué me revela este texto
acerca de Dios?
¿Qué me enseña sobre Jesús?
¿Qué invita a cambiar en mi
vida?
La meta no es terminar
capítulos, sino acercarte más a Cristo.
Debemos leer poco, pero
meditar mucho.
A veces un solo versículo
puede acompañarte todo el día.
"Venid a mí todos los
que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar." (Mateo 11:28)
En lugar de seguir leyendo
rápidamente, podrías detenerte y preguntarte:
¿Qué cargas llevo hoy?
¿Estoy entregando esas cargas
a Jesús?
Y permitir que El Espíritu te
examine y te aconseje.
No siempre te dirá lo que
quieres escuchar, pero sí lo que necesitas.
Algunas veces te consolará;
otras, te corregirá.
Ambas cosas son muestras del
amor de Dios.
Debemos unir lectura, oración
y obediencia.
La lectura produce más fruto
cuando sigue este camino:
Leo → Reflexiono → Oro →
Obedezco
Lees sobre el perdón.
Reflexionas sobre alguien a
quien no has perdonado.
Oras pidiendo ayuda.
Das un paso concreto para
reconciliarte.
Hacer de ella una compañera
diaria
No por obligación, sino por
relación.
Así como hablas con un amigo
frecuentemente para conocerlo mejor, la lectura constante de la Biblia te ayuda
a conocer mejor el corazón de Dios.
Una imagen para recordar.
Tú, que aprecias la poesía y
la reflexión espiritual, podrías pensar en la Biblia como una lámpara en el camino
a la montaña.
No se ilumina toda la ruta de
una vez. Ilumina el siguiente paso.
Y cuando das ese paso,
ilumina el siguiente.
"Lámpara es a mis pies
tu palabra, y lumbrera a mi camino." (Salmo 119:105)
La mejor relación con la
Biblia es aquella en la que no solo la lees, sino que permites que ella te lea
a ti. Ahí comienza la transformación.
La cuestión no es "¿debo
tomar toda la Biblia al pie de la letra?", sino "¿cómo debo
interpretar correctamente cada texto?".
La Biblia contiene distintos
géneros literarios:
Historia: relata
acontecimientos (Éxodo, Hechos).
Poesía: usa imágenes y
metáforas (Salmos).
Sabiduría: reflexiones sobre
la vida (Proverbios, Eclesiastés).
Profecía: lenguaje simbólico
y visiones (Daniel, Apocalipsis).
Evangelios: narran la vida y
enseñanzas de Jesús.
Cartas: enseñanzas dirigidas
a comunidades concretas.
Por ejemplo, cuando el Salmo
91 dice que Dios te cubrirá "con sus plumas", la mayoría de los
creyentes entiende que no significa que Dios tenga alas físicas. Es una imagen
poética para expresar protección.
En cambio, cuando los
Evangelios afirman que Jesús fue crucificado o que enseñó a sus discípulos, el
texto se presenta como un relato de hechos.
Una actitud equilibrada
podría ser:
Tomar en serio todo el texto.
Respetar el género literario
de cada pasaje.
Buscar el mensaje que el
autor quiso transmitir.
Leer los pasajes difíciles a
la luz del conjunto de la Biblia y, especialmente, de la enseñanza de Jesús.
Como creyente, puedes
considerar que la Biblia es inspirada por Dios sin sentirte obligado a
interpretar cada frase de la misma manera. Incluso entre cristianos que aman
profundamente las Escrituras existen diferentes formas de entender algunos
pasajes.
Quizá una pregunta útil para
tu camino espiritual sea:
"¿Qué quiere transformar
Dios en mí mediante este texto?"
Esa pregunta suele acercarte
más al propósito de la Biblia que la discusión sobre si cada versículo debe
leerse literal o simbólicamente.
Y, dado tu interés por vivir
la fe de forma auténtica, te sugeriría poner a Jesús en el centro de tu
lectura.
Muchas personas leen la
Biblia preguntándose: "¿Qué reglas debo cumplir?"
Los Evangelios invitan
primero a preguntar: "¿Qué me revela esto sobre el corazón de Dios?".
Ahí suele empezar una
relación más profunda con las Escrituras.
Los pasajes difíciles se
interpretan a la luz de los pasajes claros, y no al revés.
Tomemos un ejemplo conocido:
"Si tu ojo derecho te es
ocasión de caer, sácalo..." (Mateo 5:29).
Si lo interpretáramos
literalmente, Jesús estaría ordenando la automutilación.
Sin embargo, observamos
varias cosas:
Mira el contexto.
Jesús está hablando sobre el
pecado y los deseos del corazón. En los versículos anteriores menciona la
lujuria y la importancia de combatir el pecado de forma radical.
¿De qué está hablando el
autor antes y después de este versículo?
Identifica el género y el
estilo
Jesús utilizaba con
frecuencia hipérboles, exageraciones intencionadas para impactar a sus oyentes.
"Coláis el mosquito y
tragáis el camello."
"Es más fácil que un
camello pase por el ojo de una aguja..."
Nadie entendía estas frases
de forma estrictamente literal.
Compáralo con el resto de la
Biblia.
En ninguna parte se enseña
que una persona deba dañarse físicamente para vencer el pecado.
Por tanto, la interpretación
más coherente es:
Elimina de tu vida aquello
que te lleva al pecado, aunque te resulte difícil o costoso.
Busca el principio eterno.
Detrás de la imagen concreta
hay una verdad permanente.
En este caso:
No toleres aquello que te
aparta de Dios.
Toma medidas concretas para
proteger tu vida espiritual.
Pregúntate cómo aplicarlo hoy.
La aplicación moderna quizá
no sea arrancarse un ojo, sino:
Limitar ciertos contenidos.
Alejarse de una situación
dañina.
Cambiar hábitos que debilitan
la relación con Dios.
Un método práctico: C.O.R.A.
Cuando encuentres un texto
difícil, pregúntate:
C – Contexto. ¿Qué está
ocurriendo antes y después?
O – Observación. ¿Qué dice
realmente el texto?
R – Relación. ¿Qué enseñan
otros pasajes sobre este mismo tema?
A – Aplicación. ¿Qué cambio
me invita a hacer Dios?
Y algo que considero
importante para ti: no tengas miedo de reconocer que no entiendes un pasaje. La
fe no exige tener respuestas inmediatas para todo. A veces la lectura madura
consiste en decir:
"No comprendo
completamente este texto, pero voy a seguir estudiándolo y orando sobre
él."
La Biblia suele abrirse más a
quien la contempla con paciencia que a quien busca resolverla como un
rompecabezas.
Muchas veces una pregunta
sincera vale más que una respuesta apresurada.
Revisemos juntos un pasaje
concreto que te resulte difícil y analizarlo paso a paso.
El lenguaje simbólico aparece
cuando una realidad espiritual o moral se expresa mediante imágenes, metáforas
o figuras conocidas. Aquí tienes varios ejemplos bíblicos:
1. "Jehová es mi pastor;
nada me faltará." (Salmo 23:1)
¿Significa que Dios cuida
ovejas? No.
El pastor simboliza guía,
protección, cuidado y provisión.
Mensaje: Dios cuida de sus
hijos como un buen pastor cuida de su rebaño.
2. "Vosotros sois la sal
de la tierra." (Mateo 5:13)
¿Somos literalmente sal? No.
La sal simboliza:
Conservación de lo bueno.
Influencia positiva.
Dar sabor y sentido a la
vida.
3. "Yo soy la puerta; el
que por mí entrare, será salvo." (Juan 10:9)
¿Jesús es una puerta física?
No.
La puerta simboliza: El
acceso a Dios y a la salvación.
4. "Yo soy la vid,
vosotros los pámpanos." (Juan 15:5)
¿Somos ramas literales? No.
La vid simboliza: La fuente
de vida espiritual.
Las ramas simbolizan: Los
creyentes que dependen de Cristo para dar fruto.
5. Las bestias del
Apocalipsis
En Apocalipsis aparecen:
Bestias
Cuernos
Dragones
Corderos
Generalmente se entienden
como símbolos de poderes, reinos, sistemas o realidades espirituales, no como
criaturas zoológicas literales.
6. "Corazón
endurecido"
"Faraón endureció su
corazón." No significa que su órgano físico se volvió de piedra.
Simboliza:
Terquedad.
Resistencia a Dios.
Falta de sensibilidad
espiritual.
7. "Lámpara es a mis
pies tu palabra." (Salmo 119:105)
La Biblia no emite luz
física.
La lámpara simboliza:
Dirección.
Sabiduría.
Orientación para la vida.
Una pista para reconocer el
simbolismo
Pregúntate: "¿Entendida
literalmente, esta frase tiene sentido dentro del contexto?"
Si la interpretación literal
produce una contradicción, una imposibilidad o una imagen de manera evidente
figurada, probablemente el autor está usando lenguaje simbólico.
Por ejemplo:
"Jesús caminó sobre el mar" → el
texto se presenta como un acontecimiento.
"Yo soy el pan de vida" → claramente
una metáfora.
"Dios es mi roca" → símbolo de
estabilidad y protección.
"Arráncate el ojo" → una imagen
fuerte para enseñar una verdad espiritual.
Una regla muy útil para leer
la Biblia es:
Cuando el sentido literal
tiene sentido dentro del contexto, considéralo primero.
Cuando el contexto indica
poesía, visión o metáfora, busca el significado simbólico que el autor quiere
transmitir.
Y algo hermoso para quienes,
como tú, disfrutan de la poesía: gran parte de la riqueza espiritual de la
Biblia está precisamente en sus símbolos.
Dios no solo comunica ideas;
también habla al corazón mediante imágenes que permanecen en la memoria y
alimentan la reflexión.
Leer la Biblia con criterio
histórico significa intentar comprender qué significaba el texto para sus
primeros lectores antes de preguntarnos qué significa para nosotros hoy.
Es una forma de lectura muy
valiosa porque evita que proyectemos nuestras ideas modernas sobre textos
escritos hace miles de años.
1. Pregunta: ¿Quién escribió
el texto?
Por ejemplo:
Isaías escribió en un
contexto muy distinto al de Pablo.
Los Salmos nacieron en la
vida religiosa de Israel.
Las cartas de Pablo
respondían a problemas concretos de comunidades concretas.
Saber quién escribe ayuda a
entender por qué escribe.
2. Pregunta: ¿Cuándo fue
escrito?
La Biblia abarca más de mil
años de historia.
Por ejemplo, cuando lees
sobre Abraham estás en una sociedad tribal del antiguo Oriente Próximo.
Cuando lees los Evangelios
estás bajo la ocupación romana de Judea.
Los contextos son
completamente distintos.
3. Pregunta: ¿A quién va
dirigido? Muchas veces olvidamos esto.
Por ejemplo, cuando Pablo
escribe: "Saludaos unos a otros con ósculo santo."
Primero debemos preguntar: ¿A
quién habla?
¿Qué significaba ese saludo
en aquella cultura?
Después podemos preguntarnos:
¿Cuál es el principio
permanente detrás de esa práctica?
Quizá no sea "dar
besos", sino expresar afecto fraternal y acogida.
4. Distingue entre
descripción y prescripción
La Biblia describe muchas
cosas que ocurrieron sin necesariamente aprobarlas.
Por ejemplo:
Guerras
Engaños
Poligamia
Conflictos familiares
Que algo aparezca en la
Biblia no significa que Dios lo esté recomendando.
David cometió adulterio. La
Biblia lo narra, pero no lo presenta como un modelo a seguir.
5. Conoce las costumbres de
la época.
Algunos pasajes se vuelven
mucho más claros cuando entendemos su contexto cultural.
Ejemplo:
La parábola del Buen
Samaritano impactaba porque judíos y samaritanos mantenían una fuerte rivalidad
histórica.
Sin conocer ese trasfondo,
parte de la fuerza de la enseñanza de Jesús se pierde.
6. Observa la evolución
dentro de la Biblia.
La revelación bíblica tiene
una historia.
Por ejemplo:
La Ley de Moisés pertenece a
la antigua alianza.
Jesús introduce una
comprensión más profunda de algunos temas.
El Nuevo Testamento relee
muchas tradiciones anteriores a la luz de Cristo.
Por eso los cristianos suelen
interpretar toda la Escritura desde la persona y las enseñanzas de Jesús.
Un ejemplo práctico
Tomemos: "Ojo por ojo y
diente por diente."
Con criterio histórico
preguntamos: ¿Qué significaba entonces?
En el antiguo Oriente Próximo
esta ley limitaba la venganza.
Era un avance respecto para
responder una ofensa menor con una represalia mucho mayor.
Después leemos a Jesús: "Amad
a vuestros enemigos."
Y entendemos que la enseñanza
se está desarrollando hacia una ética de reconciliación y misericordia.
Un método sencillo para ti
Cuando leas un pasaje,
pregúntate:
¿Qué decía este texto a sus
primeros oyentes?
¿Qué situación histórica
estaba viviendo esa comunidad?
¿Qué verdad quiso transmitir
el autor?
¿Cómo ilumina Jesús esta
enseñanza?
¿Cómo aplico ese principio en
mi vida hoy?
Como poeta y persona de fe,
quizá te resulte útil combinar dos miradas:
La histórica, que pregunta:
"¿Qué significó entonces?"
La espiritual, que pregunta:
"¿Qué me dice Dios hoy mediante este texto?"
Las dos no se contradicen. Al
contrario, suelen complementarse.
La primera evita
interpretaciones arbitrarias; la segunda permite que la Palabra siga
transformando la vida presente.
Jesucristo te ama
y te bendice.
JoseFercho
ZamPer