lunes, 26 de octubre de 2026

Sobre la Biblia y yo.

 ¿Qué está pasando en la vida de los creyentes de la Biblia?

 Muchos “cristianos” no leen la Biblia con regularidad, porque las presiones de la vida diaria no les deja tiempo para ello. “Desconociendo por completo la conexión entre los principios eternos de las Escrituras y los problemas siempre presentes de la vida cotidiana. “

 Dios nos pide que apliquemos su Palabra a nuestra vida.

 Santiago 1:22. No solo escuchen la palabra de Dios; tienen que ponerla en práctica.

De lo contrario, solamente se engañan a sí mismos.

 Pero muy a menudo solo acumulamos conocimiento bíblico. Debemos llevarlo a la práctica, y aplicar lo aprendido.

 La aplicación de la Palabra de Dios es una parte vital de nuestra relación personal con Dios; es la evidencia de que lo estamos obedeciendo.

 La dificultad que se presenta al aplicar la Biblia a nuestra vida no radica en la Biblia misma, sino en la incapacidad del lector para cerrar la brecha entre el pasado y el presente, lo conceptual y lo práctico.

 Cuando no hacemos o no podemos hacer esto, los resultados son aridez espiritual, superficialidad e indiferencia.

 Muchos desean ser unos grandes pastores de talla internacional, eruditos consejeros interdenominacionales y teólogos renombrados, pero “vivir la palabra” poco.

 La palabra de Dios es mucho más que eso, nos ayuda a descubrir la verdad eterna que se comunica, a ver la relevancia para la vida y cómo aplicarla en lo personal. Más del 75% de la Biblia está dirigida a la aplicación.

 Necesitamos preguntarnos. «¿Qué significa ese pasaje para mí, para mi familia, mis amigos, mi trabajo, mi vecindario, mi iglesia, mi país?»

 Qué vida más rica tendríamos si permitiéramos que cada lectura bíblica nos diera una nueva perspectiva y provocara un cambio pequeño para mejorar. Un cambio pequeño cada día tendrá como resultado una vida transformada, y ese es el verdadero propósito de las Escrituras. Un día a la vez, pues cada día tiene su propio afán…

 La aplicación no es acumulación de conocimiento.

La historia está llena de personas que conocían la Biblia, pero no lo aplicaron a sus vidas, y vivieron una vida tan común y corriente como la de quienes la desconocen.

Aplicarla no es repetir el pasaje bíblico, es constatar que esas mismas lecciones que fueron veraces en los tiempos bíblicos son veraces actualmente; y ponerlas en práctica en nuestra vida individual.

 La aplicación comienza al entender y reconocer que la Palabra de Dios es la verdad eterna, y como lectores debemos pedir sabiduría para comprender lo que Dios nos está enseñando. Después de comprender dicha verdad, aplicarla a nuestra vida.

 Dicha aplicación es algo personal, singular para cada individuo. Es hacer de dicha verdad algo personal, hasta vivir en armonía con la palabra de Dios.  

 La biblia le brinda los recursos y la dirección que necesitas para aplicarla, pero solo usted puede tomar esos recursos y ponerlos en práctica.

 «Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó»

 «Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré y engrandeceré tu nombre, y serás

bendición».

 La historia bíblica nos muestra el propósito y el plan de Dios para su creación.

 La Biblia nos revela la persona y la naturaleza de Dios como: creador, Protector, Juez, Redentor; el valor y la dignidad de los seres humanos; la tragedia y las consecuencias del pecado, la caída, la separación de Dios, el juicio; la promesa y la seguridad de salvación, el pacto, el perdón, el Mesías prometido.

 Desde el comienzo vemos como Dios en un despliegue majestuoso de poder y propósito, creo el mundo, al hombre y a la mujer a su imagen, en comunión con Dios.

 Génesis explica cómo comenzaron muchas realidades importantes: el universo, la tierra, la gente, el pecado, Dios y el plan de salvación de Dios.

 Conforme profundizamos en la palabra de Dios, descubrimos el comienzo del pueblo del pacto de Dios y los alcances de su plan de salvación; la cual viene por medio de la fe, los descendientes de Abraham serán el pueblo de Dios y el Salvador del mundo saldrá de entre esta nación escogida.

 Las historias de Isaac, Jacob y José son algo más que biografías interesantes, ponen énfasis en las promesas de Dios y son la prueba de que Él es fiel.

 Adán y Eva Caín y Abel, el gran diluvio, la repoblación de la tierra, la torre de Babel, etc., son enseñanza de su amor y favor hacia la humanidad.

 La única manera de disfrutar los beneficios de las promesas de Dios es obedeciendo.

 ¡Vivimos en un mundo que está orientado hacia la acción!

Siempre parece que hay algo para hacer y no queda tiempo para descansar. Sin embargo, Dios demostró que el descanso es adecuado y bueno.

 La confianza es básica en toda relación, la infidelidad rompe ese lazo de confianza.

 La palabra de Dios está basada en la práctica de los principios del amor, no en los sentimientos.

 Dios diseñó y equipó al hombre y a la mujer para realizar diferentes tareas, pero todas

estas tareas apuntan a la misma meta: honrar a Dios.

 Tan pronto como comenzamos a sacar a Dios de nuestros planes, nos estamos colocando nosotros mismos por encima de Él.  

 Una de las realidades del pecado es que su efecto se extiende, su mala acción a menudo nos lleva a involucrar a alguien más.

 Después de pecar la persona se siente culpable y avergonzado, sus sentimientos de culpabilidad lo hacen huir de Dios y trata de esconderse.

 Permita que Dios le hable por medio de la biblia, por medio de su palabra escrita.

 Quizá no haya nada más difícil que esperar ya sea que estemos esperando algo bueno, malo o desconocido.

 “Si Dios no estuviese conmigo, de seguro me enviaría con las manos vacías; pero Dios vio mi aflicción y el trabajo de mis manos, entonces me llenó de bendiciones”.

 Dios sacó a su pueblo de la esclavitud del mundo por medio de su palabra, de manera confiable.

 Jesucristo nos libera de la esclavitud del pecado al morir en nuestro lugar.

 La Palabra de Dios sigue siendo nuestra única guía. Cuando la persona obedece la palabra, refleja su liderazgo.

 El relato de la creación es una expresión de fe del pueblo de Israel en Dios creador.

Este relato nos revela la creación del universo con todas las maravillas y misterios que encierra. El cual ha sido creado por Dios y es la mayor manifestación de su amor y su poder.

Al ser humano le corresponde un lugar de privilegio en dicha creación, ya que Dios lo creó "a su imagen" y lo llamó a completar la obra de la creación.

MATEO —un recaudador de impuestos que abandonó su trabajo para seguir a Jesús.

Mateo dice que Jesús es el "Servidor sufriente", que carga sobre sí nuestras debilidades y dolencias. 

Jesús recibe el bautismo de Juan, aunque él no tiene necesidad de ser bautizado, pide que se haga "lo que toca", como el perfecto cumplimiento de la voluntad de Dios y la total sumisión a sus designios.

En respuesta a esta actitud de fidelidad, el Padre proclama la filiación divina de Jesús y lo acredita como su Enviado, revistiéndolo de su Espíritu.

Colaboremos para que el reino de los cielos se establezca aquí en la tierra, en nuestras vidas.

 Podemos alegrarnos de lo que está sucediendo, y celebrar el hecho de ser llamados “Pueblo de Dios”.

 Jesucristo es el señor de los cielos y la tierra, de hecho, lo material no es la única realidad existente.

 Él es materia unida al espíritu infinito de Dios, dentro de una clase de existencia completamente nueva.

 Son ideas que rompen por completo nuestros esquemas de pensamiento.  

 El libro de los hechos de los apóstoles narra los hechos de Jesús a través del espíritu Santo en sus discípulos, haciendo con fuego de ellos, el templo de Dios.

  

JoseFercho ZamPer

 

 

 

martes, 21 de julio de 2026

Mi respuesta al Señor.

 


Si tengo un encuentro con Dios,

mi alma no responde con discursos,

sino con temor y temblor,

como hoja que mueve el viento

sin saber a dónde será llevada.

 

Su llamado es como:

una luz que ilumina lo oscuro,

una pregunta que desarma el alma,

un silencio que me nombra.

 

Y yo, asustado, apenas puedo decir:

“Aquí estoy Señor”

aunque no sé cómo seguir tus pasos.

 

Responder es abrir el corazón

para que Él entre sin prisa,

y alumbre mis sombras,

para que me enseñe a caminar

sin esconder mis heridas.

 

Es escuchar su voz

como quien escucha el agua

que baja sobre la roca

no para entenderla,

sino para dejar que lave.

 

Es obedecer con pasos torpes,

con manos que aún tiemblan,

con la certeza de que su gracia

es más grande que mis miedos.

 

Y al final, responder a Dios

es convertir la vida entera

en un susurro que dice:

“Toma mi historia, Señor,

haz de ella un camino donde otros

puedan encontrar tu luz.”

 

JoseFercho ZamPer

miércoles, 24 de junio de 2026

La Próstata.

 


Un día cualquiera, experimenté algunos problemas al tratar de orinar.

Me gusta caminar, e ir a distintos lugares a conocer pueblos y caminos.

Un día fuimos hasta el pueblo de Güicán en Boyacá, con el propósito de subir al nevado del Cocoy.

Un viaje demasiado largo, y llegando el frío me congeló la orina.

De ahí surgió la obligación de ir al médico, y la opción urgente fue ponerme sonda.

Días después ya en casa, comencé los trámites para revisión de fondo, después de varios meses la conclusión fue “operación”.

 Se programó para el siguiente mes y así pasó.

 El día indicado, muy a tiempo estuve para dicha operación.

Al quirófano me llevaron, después de varias horas estaba en la habitación.

Todo salió bien, me dijo el médico.

Gracias doctor respondí, bastante inconsciente de la situación.

Por las 24 horas siguientes me sentía mejor, ya en la tarde todo parecía ir en peor.

Los alimentos no se quedaban en el estómago, se devolvían por el mismo camino por donde ingresaban, al día siguiente todo se me nubló.  

Llamaron a la gastroenteróloga, me vio tan mal que de inmediato programó operación.

Después de algún tiempo desperté y me encontré amarrado y entubado, me impedía hasta la respiración.

 

¿Qué paso? Pregunte.

La respuesta fue, “ya estas mejor”

Tal ves hayan dicho algo más, pero no recuerdo nada más, pues estaba bajo sedación.  

Al rato pude oír la voz de mi hija quien me hablaba con alegría y emoción, pues la situación había sido bastante difícil en ese tiempo de agitación.

Mis recuerdos son bastante vagos de aquellos momentos. Creo que escuché la voz del pastor de la iglesia a donde he asistido unas veces por oración.

Recuerdo que me tomó de la mano y oro por mí.

Al poco tiempo sentí que me fui.

No sabía qué hacer, tenía alucinaciones. ¿O estaba en algún lugar a donde algún demonio me había empujado?

Sinceramente temía por mi vida. Era un lugar deshabitado, donde no se podía vivir.

Quería salir corriendo de allí, pero estaba atado o amarrado a alguna roca o algo así. 

Solo movía los pies como defendiéndome de lo negativo de allí. 

 Miraba asustado tanta oscuridad.  —¡No lo comprendo! ¡Tal vez nadie lo comprenda!

Sentí mucho miedo. ¿acaso estoy loco?

Señor, te pido que me saques de aquí. Por favor.

Una cosa era segura: sentía una clase de paz y de confianza de que saldría de allí.

Muchas personas pierden la fe en medio de las dificultades, y no permiten actuar a Dios en sus vidas.

Te suplico Dios mío, sácame de aquí, mis fuerzas están agotadas. Yo no puedo resistir mucho tiempo aquí.

¿Por qué estoy vagando por estos lugares tan aterradores? Me pregunté.

¿Qué mal he hecho, para que me trates de esa manera?

La cueva era oscura, fría y húmeda. Hace muy poco estaba rodeado de personas, ahora estoy solo. Me estremecí.

No tengo idea de dónde estoy, lo cierto es que algo extraño pasaba en mí.

Tanta oscuridad me dejo pasmado. Analizaba dicho lugar, pero nada tenía sentido.

Al rato sentía como que me miraban, como una presencia extraña allí, y en medio de la oscuridad se alcanzaba a notar como ojos que brillaban, como animales carroñeros en las grietas de la caverna, eran como ratas, cuervos y como hienas hambrientas al acecho.

No había nadie con quien hablar acerca de mi situación. A quien preguntarle ¿Dónde estoy? Solo sombrías imágenes acudían a mi mente.

En ese agujero oscuro y frío donde no se oía ningún ruido, solo el que hacían esas alimañas que trataban de morderme.

Mi esperanza estaba en Dios, a El clamé con angustia; “Señor, Dios mío, perdona mis pecados y hazme justicia, no permitas que perezca en este lugar”.

 

En vista de que nadie estaba por ahí que me ayudara, mi temor era que esos bichos me atacaran, entonces comencé a mover mis pies como tratando de defenderme. Los pies sí los tenía sueltos.

Luego de analizar y observar, y no entender nada, comprendí que estaba solo.

Así estuve por un buen tiempo, mas no veía que algo cambiara.

 La mayoría de la gente vagan por el mundo sin saber a dónde ir, creen en un Dios invisible, a quien nadie es capaz de entender ni comprender. Un Dios a quien nadie conoce. Son solo hipótesis.

 Tratando de que alguien me viera movía los pies, a la vez evitaba que los animales que sentía por ahí se me acercaran.

 Al rato escuché voces, y vi algo de luz que entraba por alguna rendija.

Creo que pasaron varios días en esa triste y dolorosa situación.

 En un momento cualquiera volví a la vida, a la luz. Vi a mi hija a mi lado quien me dijo con una triste alegría, “papito despertaste”.

Una doctora me dijo “don José, ya estas bien,” creo que algo respondí, pero en realidad no recuerdo pues estaba bastante perplejo y no comprendía aun nada.

 Me desperté con ganas de vivir. Por fin me sentía libre.

Nunca había tenido una experiencia semejante.

Pero, al día siguiente, me encontré ya con la realidad de lo sucedido.

No encuentro explicación a esa experiencia, lo cierto es que ya me sentía en otro plano o en otra realidad donde veía personas y las escuchaba, y al parecer ellos también me veían.

 Un tiempo después volví a una nueva experiencia menos traumática pero bastante extraña. Me encontré en algún lugar de la naturaleza donde había prados y agua corriente, también veía siluetas humanas como de niños, era relajante, pero bastante psicodélico. Como cuando una persona se traba con hongos, eso decían…

 Tiempo después, el lugar donde me encontraba se veía lleno de colores en todas las paredes, como una discoteca. Lo loco de esos colores era que se comenzaron a alinearse y a pasar por un hueco que había en una esquina de dicho lugar, y eso me hacía sentir mejor, era como si jugara a acomodarlos en algún orden e irlos sacando del cuarto hasta que no quedaran allí. Y de esa manera me iba recuperando de mi estado calamitoso en que me encontraba.

 Al cabo de un tiempo volví a recobrar la conciencia y pude ver mejor y reconocer a quienes estaban ahí, alguno de mis hijos y al personal médico.

En ese momento ya no tenia tantos tubos en mi boca y nariz, y comencé a balbucear algunas palabras.

Entonces pregunté dónde estaba, y qué me había pasado.

Me respondieron que estaba en la UCI, que después de la segunda operación estaba muy mal, entonces me habían metido en un coma inducido.

Ya después fui dándome cuenta de esa realidad, pues escuchaba a otros pacientes quejarse y pedir ayuda, y sentía un frio terrible por el aire acondicionado.

Con el paso de los días me sentía más consciente y percibía todo de mejor manera, entonces me fueron liberando las manos con el compromiso de no quitarme los cables y la manguera que aun tenia en la nariz para alimentarme.

Me fui dando cuenta de que tenía varias sondas puestas, una para orinar, otra para sacar los fluidos de la operación, unas mangueras en el brazo para alimentación y el suero y otra para los antibióticos. Fue todo un golpe para mí, pues nunca había estado en un hospital, tan solo de visita.

 Después supe lo que había pasado. Durante la operación de la próstata se les fue la mano y me cortaron el intestino, pero no se informó a los demás médicos.

Esto me contamino de materia fecal por dentro, por tal razón me sometieron a una operación para descontaminarme de tal infección.

Por eso me entubaron y me amarraron para poder realizar todos los procedimientos necesarios sin que me opusiera.

 Aun no estoy seguro de cuánto tiempo estuve en la UCI, pero creo que fueron unos ocho días. De los cuales estuve unos cuatro días inconsciente.

 Un viernes en la noche me pasaron a habitación, aun tenía la sonda en la nariz para alimentarme, pero esa noche en medio de la traba que tenía de tantos medicamentos, tuve una pesadilla tan loca que terminé quitándome la sonda de la nariz.

 Gracias a Dios no hubo consecuencias, solo que me comenzaron a dar alimentación por la boca.

Estuve otros ocho días en habitación.

Cada mañana pasaban los médicos y me decían, “don José, como estas de bien”.

Un médico me llamó, “Moises”, pues había sido rescatado. Según él.

Poco a poco me fui enterando lo grave que estuve durante la segunda operación, y al ver la severa herida que tenia en mi abdomen, pude comprenderlo mejor.

Ya en casa estoy cuidándome en todo lo que me recomendaron, alimentación y ejercicio, pero con cuidado, usando la faja par evitar la fuerza en el abdomen.  

Las pesadillas nos sacuden el sueño, pero no era una pesadilla, fue una realidad.

Poco a poco concilié el sueño. No sabía si soñaba o si volaba. Las imágenes en mi mente desfilaban confusamente. Lucho con perseverancia y amor para que la claridad permanezca en mi mente y en mi corazón.

 Sólo dentro de mí había tinieblas. Sólo dentro de mí temblaban los cimientos de mi vida.

Estuve tres días entre la vida y la muerte. Pero, Dios había tomado su decisión a favor de la vida.

Por fin me hallaba de nuevo en casa, el precio que había tenido que pagar por volver a mi libertad fue luchar contra la oscuridad dentro de mí.

¡Qué maravilloso volver a ver el sol! Sentir su calor.

Abazar a la familia y a todos quienes me aman y amo yo.

 Después de estudiar diferentes tendencias cristianas me sentía inconforme.

Lo mejor que se hace por los demás es averiguar acerca de sus vidas para luego señalarlos con el dedo.

De repente nos convertimos en “asesores en asuntos religiosos”.

A veces me da la impresión de que “a nadie le importa la situación personal del otro”, y eso me produce angustia.

La sensibilidad religiosa se convierte en algo más valioso que los miembros de la iglesia.

Perdemos la libertad de Dios por nuestro propio comportamiento.

Pero, esa hipocresía nos lleva a tomar malas decisiones que nos impiden encontrar el camino a casa.

Sólo cuando los hombres obedezcan a Dios, habrá paz en la tierra.

Siempre hay algo bajo la superficie, que no hacemos bien. Pero ¿qué es?

Todos sabemos que hay que tener consideración con los débiles. Pero en la práctica sacrificamos a otros en favor nuestro.

 En tiempo de angustia clamé al Señor, y me libro de todos mis temores.

 

Jesucristo nos ama y nos bendice.

 

JoseFercho ZamPer.

 

 

 

 


jueves, 4 de junio de 2026

Jesús nos enseñó a dar por recibido.


 Jesús nos enseñó algo muy íntimo y transformador para el momento de la oración, nos enseñó a pedir y a dar por recibido.

 Sus palabras tienen poder, pero quizá el problema es que aprendimos a hablarle a Dios como si estuviera lejos, como si hubiera que convencerlo, como si hubiera que moverlo desde el cielo hacia nuestra vida.

 Dios no está distante de ti, su Reino no está perdido en algún lugar del universo, el poder no empieza afuera, empieza dentro.

 Jesús lo dijo con una claridad que todavía hoy puede sacudir una vida entera, el Reino de Dios está entre vosotros.

 No dice el Reino, vendrá algún día si sufres lo suficiente. Dice que está entre vosotros y eso es verdad, entonces la oración no puede ser solo una súplica lanzada hacia arriba. La oración verdadera tiene que ser una mirada hacia dentro. Por eso Jesús dijo, cuando ores entra en tu aposento y cerrada la puerta ora a tu padre que está en secreto.

 Ese aposento es tu interior, es el lugar donde dejas de negociar con las apariencias y empiezas a encontrarte con la presencia. Porque afuera están los hechos, las voces, los diagnósticos, los recuerdos, las opiniones, los miedos, los plazos, pero dentro está el lugar donde todo puede ser asumido antes de ser visto. Y ahí está la diferencia.

 Jesús enseñó en Marcos 11:24, dijo todo lo que pidierais orando creed que lo recibiréis y os vendrá.

 La clave está en creer que ya se ha recibido. No es una esperanza débil mirando al futuro. Es una aceptación interior que se instala en el presente.

 No es repetir palabras hasta que algo externo se rinda, es sentir, que aquello que parecía lejano ya tiene existencia interior. Es permitir que tu imaginación deja de ser un refugio de fantasías y se convierta en el templo donde aceptas lo que Dios ya hizo.

 El espíritu de Dios mora en nosotros, si esto se comprende de verdad cambia toda la estructura de tu vida.

Cuando decía, tu fe te ha salvado, no estaba diciendo, tu desesperación te salvó, tu drama te salvó, estaba señalando una convicción interna tan profunda que reorganiza la relación entre el alma y la experiencia.

 La fe no es gritar que crees mientras el corazón tiembla de abandono, la fe es permanecer en una verdad interna, aunque los sentidos todavía no te aplaudan.

 Por eso decía, buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Mateo 6:33.

 No dice, persigue primero todas las cosas y luego, cuando estés tranquilo, busca el Reino, dice. Busca primero el Reino, la conciencia, la comunión interior y entonces lo demás encuentra su camino.

 Significa aprender a mirar los hechos sin permitir que los hechos definan tu identidad.

 No basta con pedir, debes entrar, no basta con repetir, debes asumir, no basta con esperar, debes habitar.

 Cuando Jesús sanaba no entraba en largas negociaciones con el problema. Hablaba desde la autoridad, decía palabras contundentes, levántate sé limpio, tu fe te ha salvado.

 Es un llamado a dejar de hablar de Dios como concepto y empezar a experimentarlo como presencia viva, porque mientras Dios sea solo una idea heredada, tu oración será débil. Pero cuando Dios se vuelve experiencia interna, la fe se vuelve práctica y el silencio se vuelve creador.

 El problema es que muchas personas prefieren ruido espiritual, palabras, explicaciones, fórmulas, métodos interminables, porque en el silencio ya no puedes esconderte.

 En el silencio se ve quien ocupa el trono, la promesa de Dios o la apariencia del día.

 Dios no está lejos, el Reino no está perdido.

 Cuando una verdad empieza a vivir dentro de ti, tarde o temprano encuentra la forma de expresarse en tu mundo.

Entonces lo que necesitamos es sabiduría.

 Dios nos invita a pedirle cosas buenas a nuestro padre en el cielo.

 Jesús dice, pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá porque todo el que pide recibe y el que busca encuentra. Y al que llama se le abrirá.

 Esa sabiduría surge de depender profundamente de Dios, de su presencia, y nos invita a ver a Dios como un padre bueno, al que le encanta darnos cosas buenas. Se trata de pedirle a nuestro padre en el cielo lo que necesitamos.

 Porque en Mateo 7:1-12 empieza con el famoso no juzguen para que no sean juzgados. Luego viene la parábola de la viga y La mota en el ojo. Después el pequeño acertijo sobre las perlas santas y los puercos, y después justo después pidan y recibirán, busquen y encontrarán, porque al pedirle a nuestro padre celestial, él nos dará las cosas buenas que necesitamos.

 Mateo 7:1-12

 No juzguéis, para que no seáis juzgados.  porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?  ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.

 La oración, y la regla de oro

Lucas 11.9-13; 6.31.

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? 10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.

 Jesús es la presencia misma de Dios hecho humano y nos invita a formar parte de esa conexión íntima de amor que él mismo comparte con el padre. Nos invita a estar con él, a aprender a relacionarnos con su padre como nuestro padre y por eso la oración es la clave.

 Lo que esto nos muestra es que en esta enseñanza Jesús está invitando a sus discípulos a ver al padre como él lo ve y a relacionarse con el padre celestial de la manera que él lo hace. Jesús nos invita a ponernos en su lugar y a unirnos a él para dirigirnos juntos al padre.

 Jesús nos está invitando a formar parte de esa visión junto a él. Él dijo, Dios cuidará de ustedes, no se preocupen.

 Dios nos ama tanto porque somos sus hijos y él quiere darnos cosas buenas y quiere que le pidamos esas cosas buenas.

 Si eso es lo que un padre hace por sus hijos, cuánto más su padre celestial.

  En las dos enseñanzas dice que nuestro padre celestial sabe lo que necesitamos, así que debemos pedírselo.

 Santiago 1:5-7. Si alguno de ustedes les falta sabiduría, pídasela a Dios que da a todos generosamente y sin reproche y le será dada.

 Sabiduría para que sepan discernir lo bueno y lo malo, esa sabiduría surge de depender profundamente de Dios, de su presencia y de su voz mientras habla contigo día tras día.

 Juan 14:13, todo lo que pidan en mi nombre, yo lo haré para que el padre sea glorificado en el hijo. Si me piden algo en mi nombre, yo lo haré.

 Todo esto nos muestra que, en nuestro tiempo de oración, hay mucho por expresarle al Señor. Pasar tiempo a solas con Dios es la única manera de profundizar nuestra relación con Él.  

 Hacernos uno con Jesucristo por medio de su Espíritu, es la garantía de tener una excelente y productiva relación de vida con Dios padre.

 

Jesucristo te ama y te bendice.

JoseFercho ZamPer.

miércoles, 18 de marzo de 2026

Como leer la Biblia.

 


 

La Biblia es larga y compleja y tiene demasiados personajes. Sin embargo, la Biblia es una historia unificada, una historia sobre el papel de la humanidad delante de la autoridad y el poder de Dios.

 

La historia de la Biblia es sobre cómo ese llamado se ha corrompido y como Dios tiene la misión de arreglarlo. Es la única forma de seguir adelante, la forma en que Jesús redefine el poder en sus enseñanzas y su vida es sabia.

 

Creo entender cómo cualquier sección de la Biblia encaja en la historia general. Es una habilidad muy importante para desarrollar en su contexto.

 

En la Biblia, se descubre un marco narrativo muy hermoso, y todo se basa en Jesús.

La mayoría de su historia habla del pueblo de Dios, o Israel. Comienza con Abraham, pero en realidad tiene que ver con Jesús.

 

Nos es difícil comprender dichas historias ya que en gran parte es una cultura muy antigua y diferente de todo lo que conocemos, son historias difíciles y no muy claras.

Muchas de esas historias son parábolas de cómo debo enfrentar mis propios gigantes en mi vida, mis miedos y temores, o todo aquello que me hace daño.

 

Es mucho más fácil explorar los acontecimientos actuales.

 

Formar parte del discipulado de Jesús requiere mucho esfuerzo, nada que hacer. Si una persona quiere seguir a Jesús, tiene que ser capaz de entender la historia del pueblo de Dios en la historia.

 

En realidad, parte de nuestra identidad es que realmente nos interesan esas historias, por muchas razones. O, al menos por así decirlo, parte de mi vida la he dedicado a leer y a tratar de comprender la vida de Jesús. Y lo digo como una persona que no es un trabajador de la vida religiosa. Excepto, una persona que hace parte de una comunidad a la que le interesa ser mejor persona en busca de un mejor vivir.

 

Jesucristo le está dando significado a mi vida en este momento y esperanza para el futuro, y me ayuda a entenderme a mí mismo y al mundo en que vivo.

 

Desde el punto de vista cultural, hoy existe una amnesia en la sociedad occidental respecto de sus raíces, la forma de entender la religión es como una práctica de costumbres ancestrales de ritos mas no como relación real con Jesucristo. 

La nueva religión es inusual y extraña, refleja una valoración negativa de las practicas de los primeros cristianos, son un reflejo de la oposición que despertó el rechazo a las malas prácticas de la iglesia católica de años atrás.

 

La nueva fe que los cristianos profesan al único Dios verdadero, el reconocimiento de la condición divina de Jesús, a quien se reconoce como único Señor junto al único Dios (1Cor 8,6). Es ahora nuestra identidad.

 

Las primeras generaciones crecieron leyendo las escrituras hebreas y estaban inmersas en ellas, pero luego el movimiento se vuelve viral por medio de Jesús el mesías y luego se propaga por todo El Mundo. Esto se está cumpliendo. Sí, entonces Jesús le dio sentido a todo lo que hizo, recurriendo a esa historia más amplia contada en estos textos sagrados.

 

Fuimos puestos en la tierra para glorificar a Dios.

 

Jesucristo sacude tu mundo cuando abres tu mente. Él comienza a ser referente en todas tus cosas, cuando hablas o cuando haces. Lo que significa que necesitamos saber dónde estamos en este momento.

 

Él quiere compartirlo porque esa es la naturaleza de Dios. Él designa a los humanos como su imagen divina para que gobiernen y se encarguen de administrarlo todo, y aprovechar su potencial con fines comunes y positivos.

 

Si pensamos que podemos decidir que es bueno o que es malo, según nuestros criterios, estamos perdidos, pues eso sería un arma destructiva en nuestras manos.

 

Nuestra responsabilidad y privilegio es obedecer a Dios, así como Abraham fue puesto como padre para bendecir a las naciones y convertirnos en su pueblo, así cada uno de nosotros hemos sido llamados para bendecir.

 

Todo apunta a que esa bendición es para toda la humanidad.

La rebelión humana y sus consecuencias sucede desde el primer ser humano en la tierra, pero Dios rescata a toda la familia de la esclavitud por medio de Jesucristo.

 

Buscando formas de tergiversar las palabras de Dios, dudamos de su bondad y pensamos que nos rechaza y actuamos de manera muy destructiva e irrespetuosa.

Necesitamos una renovación y transformación total de nuestra mente. Jesucristo es la verdadera influencia y no los conceptos culturales del mundo de fuerza y poder.

 

La paradoja es que cuando obtenemos poder no sabemos qué hacer con él, y nos destruye, porque distorsiona nuestra capacidad de pensar con claridad.

Se nos dio la autoridad divina que ninguna otra especie tiene, la capacidad de hacer el bien, ¿cómo es que eso nos corrompe?

 

La información de su identidad.

Los orígenes de la Biblia están completamente envueltos en los orígenes del pueblo que Dios formó y como los dos están estrechamente conectados.

 

El propósito de la Biblia es ser leída en voz alta al pueblo de Dios para conocer la historia que les recuerda quiénes son, de donde vienen, nuestra identidad como también para invitarnos a tener una relación con Dios.

 

No solo para que conozcan a Dios, sino para que sean transformados por esa relación y luego se conviertan en representantes de Dios ante las naciones.

Si comienzas a hacerte preguntas sobre tu propia vida, es porque cada vez llevas más conflictos por dentro.

 

En realidad, esto es un desafío para los lectores modernos de la Biblia, porque muchos de esos lugares que se mencionan no tienen ningún tipo de significado para alguien que no haya vivido en esa pequeña extensión de tierra.

 

Sí, en realidad la primera mención es que Dios plantó un jardín en el este en génesis, capítulo dos. Y luego, cuando los humanos son desterrados del jardín, son desterrados al este, así que, desde el punto de vista de los israelitas, si vamos hacia el este, directamente encontramos un enorme desierto.

 

Sí, Abraham, Isaac y Jacob cuando recorren la tierra, van a todos estos lugares que luego se convertirán en lugares de acontecimientos muy significativos en la historia bíblica. Es la forma narrativa de decir que sus patriarcas y antepasados vivieron la historia de Israel, la vida de Abraham.

 

La biblia pone las opciones frente a ti y luego tú tienes que evaluar la experiencia en tu propia vida, en el realismo moral de la condición humana.

La mayoría de las personas no son sólo buenas ni sólo malas. Todos somos una mezcla de un poco de cada cosa.

 

Y miren, todos los personajes son simples y pensar eso es una completa falta de comprensión del estilo narrativo de la Biblia. Tenemos que ajustar nuestro hábito de que nos den todo explicado, es importante entender el diálogo interno de los personajes y aprender cómo las narraciones bíblicas nos obligan a trabajar a través de esto, nos obligan a interactuar con ellos.

Sólo piensa en todas las historias de la Biblia y de repente te comenzarás a preguntar. ¿Ah, por qué dice eso? No por qué Dios miro con agrado la ofrenda de Abel, pero no la de Caín.

Ojalá tuviera la otra mitad de la información para darle sentido a la historia y pensamos que es un error de la narración, pero De hecho es algo intencional. Y el valor de eso es que te obliga a luchar más con la historia.

 

Nos obliga a trabajar en última instancia, es una herramienta muy poderosa que usan los narradores de la Biblia. Si vemos algunos ejemplos, podría ayudarnos bien a entenderlo mejor, entonces hay principalmente dos formas en las que los autores bíblicos usan a los personajes.  

 

 Y Dios va a recrearlo. Estas son las cosas que Dios valora y todo eso, esas cosas son muy claras, sí, pero luego nos metemos en la verdadera historia, como en tiempo real, de alguien que vive la vida en este planeta bajo el sol. Y entonces la claridad comienza a aparecer.

 

Jesucristo te ama y te bendice.

 

JoseFercho ZamPer

lunes, 26 de enero de 2026

Sobre la sangre de Cristo y su poder.

  


No hay nada más poderoso que la sangre de Cristo.

La sangre que Jesús derramó en la cruz del Calvario nos limpia de todos nuestros pecados, nos reconcilia con Dios Padre y nos ofrece la salvación.

 Cuando aceptamos la obra de la sangre de Cristo en nosotros, somos transformados por toda la eternidad.

 Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. (Mateo 26:27-28)

 Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?

(hebreos 9:13-14)

 En el Antiguo Testamento, el perdón de los pecados solo se lograba mediante el sacrificio y el derramamiento de sangre de animales. Pero como estos no eran sacrificios perfectos, era necesario repetir los sacrificios. Jesús puso punto final a eso: su sacrificio fue perfecto y, todos los que lo aceptan, reciben el perdón y salvación eterna. Su sacrificio fue más que suficiente.

 En él tenemos la redención por medio de su sangre, el perdón de los pecados según las riquezas de su gracia. (Efesios 1:7)

 Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados. (Romanos 3:24-25)

 Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta. (hebreos 13:12)

 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. (Efesios 2:13)

 La muerte de Cristo, su sangre derramada, nos acercó al Padre. Seamos judíos o gentiles, podemos disfrutar de la presencia de Dios, acercándonos a él con confianza.

 Al derramar su sangre en la cruz, Jesús nos reconcilió con el Padre para que podamos tener la esperanza de vida eterna con él.

 Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.

(Hechos 20:28)

 Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre. (Apocalipsis 1:5)

 Jesús fue a la cruz por amor a nosotros. Él estuvo dispuesto a morir por nosotros, porque nos amaba desde siempre. Con su sangre, él nos lavó, nos limpió de nuestros pecados y nos ofreció su perdón eterno.

 A Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel. (hebreos 12:24)

 Él nos ha librado de la autoridad de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su Hijo amado, en quien tenemos redención, el perdón de los pecados. (Colosenses 1:13-14)

 Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia de todo pecado. (1 Juan 1:7)

 Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. (hebreos 13:20-21)

 De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama. (Lucas 22:20)

 El concepto de purificación a través del sacrificio, presente en diversas culturas y religiones, fascina y perturba a partes iguales. La idea de una redención alcanzada mediante la sangre derramada ha resonado a lo largo de la historia, alimentando mitos, leyendas y profundas reflexiones sobre la naturaleza humana y la búsqueda de la trascendencia.

 "Santificados por Sangre", analizando sus diferentes interpretaciones y desentrañando su resonancia en la psique humana. Descifraremos el poder simbólico inherente a este concepto, su impacto cultural y su posible significado espiritual.

 La sangre de Cristo es un acto purificador de nuestra culpa por su redención y perdón, dándonos pureza interior.

La sangre derramada, se asocia con la expiación de las culpas y la obtención de la limpieza espiritual.

 La santificación se refiere a la nueva vida y a lo que Dios te da como propio.

Significa unión con Dios, es la plenitud de bendición por su sangre.

 “Cristo se dio a sí mismo por la iglesia, para santificarla, habiéndola purificado” (Efesios 5:25).

Hebreos 13:12: “Jesús padeció para santificar a su pueblo para que fuesen santos y sin mancha” (Efesios 1:4).

 Fue porque sus sufrimientos y muerte fueron una santificación de Él mismo, por lo que pueden convertirse en santificación para nosotros.

 ¿Qué significa eso? Jesús era el Santo de Dios, “el Hijo a quien el Padre había santificado y enviado al mundo”, y ¿debía santificarse a sí mismo? Debía hacerlo; era indispensable.

 “Vengo, oh, Dios, para hacer tu voluntad”, y luego se añade: “En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre” (hebreos 10.7).

 Fue por la ofrenda de su cuerpo, la entrega de sí mismo para hacer la voluntad de Dios, que llegamos a ser santificados por esa voluntad.

 La perfecta obediencia en la que se entregó a sí mismo, para que la santa voluntad de Dios pudiera cumplirse en él, no sólo fue la causa meritoria de nuestra salvación, sino que es al mismo tiempo el poder de su sangre el pecado fue vencido para siempre.

La unidad entre el Señor Jesús y Su pueblo consiste en el hecho de que ambos reciben su vida de un solo Padre, y ambos tienen parte de la misma santificación.  

 La santificación es el vínculo que los une. “Por lo cual también Jesús padeció, para santificar a su pueblo mediante su propia sangre”.

 En el fondo, todos deseamos más tiempo para amar, para aprender, para cambiar, para disfrutar.

 Vivir más tiempo significa ver crecer a los hijos, cumplir metas, disfrutar de los frutos del trabajo y explorar nuevos caminos.

 En un mundo tan acelerado, la paz del señor es una oportunidad para vivir con más calma y profundidad. Sin embargo, no se trata solo de vivir más, sino de vivir mejor.

 “Si deseas algo con suficiente intensidad, si sientes que algo no está bien y necesitas un cambio, en Jesucristo encontrarás la respuesta”.

 Para estar sano, más que una dieta en el sentido estricto de la palabra es un estilo de vida sano, hay que tener una vida social y cultural. Y, además, mantener siempre la mente activa.

 No permitas que cosas sin importancia te depriman. Tampoco puedes permitirte estar enojado o celoso todo el tiempo.

 Por todo eso.

Pido a Dios que la bendición de Dios padre, Dios hijo y Dios Espíritu Santo esté contigo y con toda tu familia.

 Que la sangre de Jesucristo abra los cielos y las bendiciones del altísimo sean derramadas sobre nuestra casa, nuestra familia y todos los que nos rodean, que la mano fuerte de Dios nos envuelva disipando toda oscuridad y trayendo paz, prosperidad y victoria.

 Con confianza declaramos que habitamos a la sombra del omnipotente y que bajo la protección divina nada podrá sacudirnos.

 Me cubro a mí mismo, a mi familia y a todos mis seres queridos con la sangre de Jesucristo, mi señor y mi Dios. Declaro las bendiciones del señor sobre esta casa.

 Declaro que esta casa está completamente cubierta con la sangre de Jesús, que esta familia está cubierta con la sangre de Jesús, que estas posesiones están protegidas y guardadas por la sangre de Jesús.

 Declaro que la seguridad y la confianza están en mi casa, que en esta casa habita la fe, la confianza en nuestro Dios, que nos defiende a todos del maligno.

 Declaro que aquí no hay lugar para la envidia, no hay lugar para la ansiedad, no hay lugar para la depresión. Que la bendición de Dios cubre nuestra casa, que esta familia se acuesta y descansa en paz y seguridad.

 Confiamos que tú eres refugio en la tormenta, que tú eres nuestra protección y que las bendiciones del señor se extiendan sobre todos, que tu gloria, señor sea la protección de esta casa, que la mano del señor esté al frente, en la retaguardia, a la derecha y a la izquierda.

 Declaramos que toda arma forjada contra esta casa y contra este ambiente no prosperará, que el señor protege nuestra casa de aquellos que se levantan contra nosotros. Señor, tú eres nuestro escudo y nuestro refugio.

 La sangre de Jesucristo es lo único en existencia que podrá encargarse de nuestro pecado. Él nos redimió, nos rescató de una vida de pecado.

 Ser "Santificado por la Sangre" de Cristo nos invita a una profunda reflexión sobre el amor y el poder de Dios por nosotros. Comprender este misterio requiere un análisis cuidadoso a nivel personal y espiritual.

 

“El mismo Dios de paz os santifique por completo.” Amén.

Jesucristo te ama y te bendice.

JoseFercho ZamPer

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