La mía, la tuya, la de nuestros seres queridos.
–Soy la Muerte –
–Bien –respondió el joven–. Y se marchó, contento, viviendo sin preocupación.
-Más el anciano la saludo con respeto y algo de temor. Sabiendo que sus achaques eran síntomas de su aproximación.
Sin embargo, la juventud como la salud también tienen su fecha de expiración.
Por lo que muchos jóvenes acaban la carrera en este mundo antes que su antecesor.
En un tono sosegado y relajante nos plantas, al final, ante una dura realidad.
La imaginación es la mayor arma de la que disponemos para convertir las desgracias que la vida nos pone en nuestro camino en aventuras inimaginables.
Por un pequeño agujero se puede ver la vida desde la muerte, no obstante, hay que fallecer primero.
Las personas sufren dos muertes: la que los separa de los demás por medio del olvido, y la muerte definitiva que los desaparece del mundo, de modo que los que fallecen en vida siguen envejeciendo y falleciendo por falta de amor.
- Acepta la realidad de la pérdida.
- Trabaja las emociones, los
sentimientos y los pensamientos.
- Acomoda tu vida en medio de
la dificultad.
- Reacomoda emocionalmente tu
corazón en tu interior y sigue viviendo.
- Elabora tu vida espiritual,
tus valores.
— Dime una cosa: ¿Qué has
oído decir de mí?
¿La verdad de verdad? Nada bueno.
Pero dicen que usted es peor
que los otros.
— Qué carajos dices…
Es bueno estar con alguien cuando uno está solo.
Desafíos de amor.
El amor es la puerta
de entrada a un universo entero.
Es la fragilidad
del ser humano y su dignidad inquebrantable.
Se ama a las
personas, no a las cosas.
La mujer no podría sostener el vaso con agua porque se le caía al suelo.
La fiebre y los vómitos, la
diarrea y los dolores de cabeza la tenían al borde de la muerte.
Somos un ejército de zombis”, una tropa diezmada por la enfermedad.
“A veces, y solo a veces, somos cómplices de la tiranía”.
Reflexión: Vida, Muerte y
el Recuerdo de Dios
"Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría." (Salmo 90:12)
La existencia humana es un misterio que entrelaza la fragilidad de la vida física con la eternidad del alma. La muerte no es solo un final, sino un llamado a vivir con propósito y en comunión con Dios.
La vida es un regalo que muchas veces damos por sentado. La muerte, en cambio, nos recuerda lo frágiles que somos. Pero más allá de lo físico, existe también la vida y la muerte espiritual: vivir en la presencia de Dios o alejarnos de Él.
3. El olvido de Dios en nuestras vidas
El mayor peligro no es la muerte física, sino vivir como si Dios no existiera.
El olvido de Dios nos lleva a buscar sentido en lo pasajero, dejando de lado lo eterno.
Recordar a Dios es recordar quiénes somos y hacia dónde vamos.
1. La Dualidad de la Vida:
Física y Espiritual
La vida corporal es efímera, limitada por el tiempo y las circunstancias que nos rodean. Sin embargo, la vida espiritual trasciende lo temporal y nos invita a caminar en la luz eterna de Dios.
Jesús nos promete una vida plena y abundante, más allá de lo visible y tangible (Juan 10:10).
La vida física es limitada, marcada por el tiempo y las circunstancias.
La vida espiritual, en cambio, se abre a la eternidad cuando caminamos con Dios.
2. La Muerte: Realidad
Ineludible y Advertencia Profunda
La muerte física es un destino común que nos iguala a todos, recordándonos nuestra vulnerabilidad. Pero la muerte espiritual, más silenciosa y peligrosa, es la separación del alma de Dios, un vacío que consume el sentido y la esperanza.
3. El Olvido de Dios: La
Pérdida del Norte en Nuestra Existencia
4. Llamado a la Juventud:
Decidir Vivir en la Presencia Divina
Conclusión
Recordarlo es vivir con propósito, esperanza y plenitud.
La vida y la muerte son dos realidades inseparables, o dos caras de la misma moneda, pero solo en Dios hallamos el sentido profundo que las une.
Vivir con la conciencia de su presencia transforma cada día en una oportunidad para crecer en esperanza, amor y propósito.
JoseFercho ZamPer