Dios
creó a la humanidad, a su imagen y semejanza, hombre y mujer nos creó.
En
verdad, debemos cambiar los paradigmas en cuanto a cómo pensamos sobre las
escrituras, sobre mí mismo y en cuanto a para qué estoy en la tierra.
Si
nos tomamos un tinto y lo acompañamos con la lectura de la palabra de Dios, con
seguridad que vamos entendiendo cada día mejor el plan de Dios para nosotros.
A
imagen de Dios, esta frase se usaba para referirse a los Reyes en épocas antiguas
porque ellos gobernaban en nombre de Dios sobre los demás.
En
Egipto y Babilonia, los Reyes eran la encarnación del Dios, o sea, eran
deificados, eran humanos adorados como dioses.
Entonces
en esa época para los reyes, ser imagen de Dios en realidad significaba ser como
Dios. Eran representación física de la deidad.
El
Rey era un tipo de criatura semihumana que protegía la presencia divina.
Pero
todo esto es cuestión de culturas antiguas, si yo fuera un antiguo israelita, pensaría
que eso era real, así como lo pintan, por la cosmovisión en ese entonces.
Entonces
bien, si yo fuera el rey en ese tiempo, les diría a los sirvientes, vayan y hagan
esto o aquello, entonces eso simplemente ocurría, porque sería Dios quien habla.
Pues la creación obedece a las órdenes de Dios.
Bien,
así que, si yo estuviera leyendo este relato acerca de la creación y yo fuera
de ese tiempo, no me sorprendería ver a Dios como rey creando cosas, haciendo
uso de su autoridad como rey.
Pero
ahora, ha estas historias las llamamos mitos o leyendas.
Nuestra
cultura está alimentada por esa visión bíblica de gobernar y ejercer dominio.
Las
pirámides no se construyeron solas, un terreno no produce por sí mismo, se
necesita que alguien imponga su voluntad.
Los
humanos tenemos un tipo de permiso dado por Dios como mediadores de su Gobierno
para ejercerlo en la tierra, de tal forma que las cosas se hagan.
Si
quieres que su mundo sea un lugar donde la vida florezca, entonces aprovecha todo
el potencial y los recursos que Dios te dio, así la tierra prosperará.
Cuando
los humanos hacemos eso, vemos con toda claridad que “fuimos hechos a
imagen y semejanza del Dios altísimo”.
Al
hablar de la “imagen de Dios” lo hacemos de maneras tan confusas que solo vemos
una cuestión muy sacra o espiritual, cuando la mejor forma de expresarla es “Sentirnos
seres importantes” y no como meros animales, o criaturas de la naturaleza.
En
un intelecto creativo siempre hay mucha espiritualidad, pues esa capacidad de pensar
y procesar las ideas no puede ser algo meramente carnal o natural; debe venir
de algún lugar más elevado o sublime.
Una
buena poesía, una buena composición musical, o una obra de arte genial, no se sabe
exactamente de dónde viene, pero yo creo que todas esas cosas tienen que ver
con el misterio de Dios en nosotros.
Y,
a eso es a lo que me refiero con “Soy hecho a imagen de Dios”.
Todo
lo bueno, todo lo sublime, todo lo digno de exaltar en mí, es justamente la “imagen
de Dios” en mi ser.
Todo
aquello que en los humanos trasciende nuestra simple biología, es la “imagen de
Dios” en nuestra vida.
Todo
aquello adicional a los humanos que no tienen los animales o las plantas, es la
“imagen de Dios” en el ser humano.
Todos
los animales fueron hechos, los humanos también fuimos hechos, pero luego se
nos dotó del aliento de vida, y ese aliento de vida es la “imagen de Dios” en
el humano.
La
“imagen de Dios” es aquello que distingue a los humanos de la demás creación.
Sí,
esa es la manera en que fuimos creados.
Jesucristo te ama y te bendice.
JoseFercho ZamPer.
