Esta es una historia que muy pocos creen, pero aun así su enseñanza es
lo que cuenta.
Me encontraba una tarde caminando por unas calles de Caracas, cuando de repente apareció un vehículo del
gobierno, algo como una tanqueta de antimotines, de la cual se bajo un tipo
fornido con un pastor alemán pero bien alemán, “severo perro, me dije”.
Como allí había muy poca gente, no pensé nada malo, no advertí ningún peligro.
Lo cierto fue que el hombre le ordeno al perro que me atacara, dicha fiera me
olio todo, me baboseo y como no detectó nada en mi, solo mi miedo, con eso tubo
para derribarme al piso y caí sobre un barrial.
Ya en el piso este tipo me restregaba contra el barro y me decía que le
dijera quien era yo y todo lo que sabía acerca de, no sé qué cosas y de quien
sabe quiénes.
Así me mantuvo durante eternos minutos, medio ahogado en el barro y con
un perro encima mío que me saboreaba como queriéndome comer.
Mientras tanto yo solo atinaba a decir “yo no sé de qué me habla” además, oraba diciendo. ”Señor dame paciencia y
humildad para aceptar todo esto”
Pasado ya unos cuantos minutos, y en vista de que no habían respuestas a
sus preguntas, este hombre se levantó y dijo; “voy es a clavar a este pendejo”
a ver si así habla.
Al escuchar sonidos como de la hebilla de la correa, comencé a imaginarme
la escena de lo que pasaba detrás de mí, se me helo la sangre del miedo, fue tal
el terror que sentí al verme tan humillado y abusado, que clamé con todo mi corazón
a Dios y en ese mismo instante me dice el Señor.
“Yo no he llamado a mi pueblo a que se deje clavar del mundo ni de sus circunstancias,
lo llame a que sean humildes y me sirvan a mí, no al enemigo. Levántate, y en
ni nombre ordena al perro que lo tiene postrado en el lodazal, que se vuelva
contra el maligno que lo quiere joder.”
De inmediato me levanté, con tal fuerza que el perro cayó al piso y en posición
de animal sumiso, chillaba como perro regañado. Con solo una señal esta fiera salvaje
le puso sus garras y dientes en el pecho a dicho hombre, quien quedó tan pálido
que podríamos decir que estaba muerto del miedo.
En ese instante hui de la escena, desaparecí.
Muchos como yo, decimos ser cristianos, pero en realidad le servimos más
al mundo que al Señor. Vivimos arrastrándonos bajo la pesada carga que el mundo
nos impone con sus modelos de fe y de victoria.
Creemos como todos los demás, que tener la victoria de Cristo es tener fama
y dinero. Que ser un cristiano victorioso es poseer buenos puestos de trabajo y
ganar bastante, que ser un hijo de Dios es no tener ningún problema ni aflicción,
y estos son los ejemplos a seguir.
En muchas iglesias mantienen estos ídolos justo al frente, para que
todos los puedan ver, y así los quieran imitar.
Ellos dan los mejores testimonios, andan diciendo, “hermanos, miren como
dios nos ha bendecido, me he ganado tanto dinero en tal negocio, me ha ido tan
bien, es porque dios nos ama.”
Y así nos han convencido que Dios nos llamó fue a ser ricos y famosos. Nos
andan alienando cada día con frases como estas: - somos hijos del gran rey, nos
merecemos lo mejor – somos los primeros y no los últimos, tendremos para
prestar y no sacar prestado.
Y una frase más criminal aun, “si no
diezma, cómo quiere que dios lo bendiga”.
Hermanos, con esta frase han dejado pobres a muchos, y ricos a muy pocos,
solo a pastores y dueños de las iglesias. Como si la iglesia de Cristo tuviese
otro dueño, pero hay que ver que ya las iglesias son motivo de compra y venta.
No hay otro evangelio.
Pero este es otro evangelio, como dice san Pablo en Gálatas 1: 6-8 6 Estoy
maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia
de Cristo, para seguir un evangelio diferente. 7 No que haya otro, sino que hay
algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. 8 Más si
aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del
que os hemos anunciado, sea anatema. 9 Como antes hemos dicho, también ahora lo
repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea
anatema. 10 Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato
de agradar a los hombres? Pues si todavía
agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. (NVI)
Miremos con atención lo que nos dice el apóstol, no es que haya otro
evangelio, sino que muchos lo usan para su propio beneficio. La predicación del
evangelio no es para hacerse rico, ni para levantar grandes imperios
personales.
1 Timoteo 6:5-10 5 Éste es de los que piensan que
la religión es un medio de obtener ganancias. 6 Es cierto que con la verdadera
religión se obtienen grandes ganancias, pero sólo si uno está satisfecho con lo
que tiene. 7 Porque nada trajimos a este mundo, y nada podemos llevarnos. 8 Así
que, si tenemos ropa y comida, contentémonos con eso. 9 Los que quieren
enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos.
Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la
destrucción. 10 Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por
codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos
sinsabores.
"No es la voluntad de Dios que un cristiano sea pobre" pero
hay que tener en cuenta que, La bendición del Señor es la que enriquece y no
añade tristeza con ella. Prov. 10:22
Hoy día, todos usan la sicología comercial o de la publicidad, para
poder convencer a la gente de comprar sus mentiras.
Cada día hay más iglesias en donde su evangelio son las promesas de prosperidad
de la biblia, pero las usan a conveniencia para atraer incautos a dar dinero
para recibir dinero, por los medios masivos de comunicación como la radio y la
televisión.
Se aprovechan de la codicia de la gente para atraerlos a sus grandes
centros de adoración a baal.
Las riquezas nos deben llevar a servir al hermano, no a humillarlo.
Unos cuantos tienen para gastar a manos llenas, visitando los grandes
centros del mundo, paseando y comprando casas que no habitan y gran cantidad de
cosas que no necesitan, mientras muchos de sus hermanos no tienen que comer. Y lo
mejor que atinan a hacer es mandarlos a orar para que dios los bendiga, como si
ese fuese el mandato de Jesucristo.
Los grandes ricos de la biblia no lo fueron por que montaron negocios
para sacarles el dinero a sus feligreses, sino porque obedecieron al señor y el
los bendijo. Miremos algunos de ellos. Abraham, Salomón, Ezequías, Job y otros,
pero en el antiguo testamento. Jesucristo
no vino a darnos riquezas mundanas, sino espirituales.
Dios ha bendecido a sus hijos en Jesucristo, quien tiene a Cristo, goza
de todos los bienes, aunque no siempre sean riquezas terrenales.
Trabajarle a Dios solo por el salario no nos hace Cristianos. El es
mucho más valioso que lo terrenal, El vino a darnos su amor y salvación y junto
con él todo lo que pidamos. Romanos 8:32
El que no negó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros,
¿cómo no nos dará también junto con El todas las cosas?
El desear enriquecerse lleva a la persona a hacer lo que no le agrada a
Dios. Son presas fáciles de los casinos, la lotería, o juegos de azar, esto no
bendice, destruye.
1 Timoteo 6:9 Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en
muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y
perdición.
Por tal razón, tanto en las iglesias como en el mundo natural se ve tan
marcada la diferencia de estrato, muchos son pobres y pocos son ricos.
La persona que va a la iglesia y da dinero, esperando que dios le
devuelva dinero, o le soluciones algún otro problema, pero después de algún tiempo
continúa en dificultades, sentirá que Dios le debe algo y que no ha sido justo
con él.
Dios nunca prometió hacernos ricos por seguirlo, tampoco satisfacer nuestros
deseos.
El lo que dijo fue, Y mi Dios
proveerá a todas sus necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo
Jesús. Filipenses 4:19
El evangelio de prosperidad de muchos excluye al pobre, ya que prometen riqueza
al que da bastante. ¿Será que Dios le ha fallado al pobre, le dio poco para que
de poco y no pueda recibir abundancia? De ninguna manera.
Santiago 2:5-6 5 Hermanos míos amados,
escuchen: ¿No escogió Dios a los pobres de este mundo para ser ricos en fe y
herederos del reino que El prometió a los que Lo aman? 6 Pero ustedes han
despreciado al pobre. ¿No son los ricos los que los oprimen y personalmente los
arrastran a los tribunales?
La búsqueda de riquezas terrenales es la causa de que muchos se olviden
de Dios.
Necesitamos confesar el nombre de Jesucristo, a todas horas de cada día,
y meditar en su palabra.
Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de
noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él
está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.
Josué 1:8
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo
lo que queréis, y os será hecho. Juan
15:7
Efesios 1:18 Pido también que les sean iluminados los ojos del corazón para que
sepan a qué esperanza él los ha llamado, cuál es la riqueza de su gloriosa
herencia entre los santos. Amén.
Joseferchozamper